A solas, en Montevideo, con Eduardo Galeano, una mirada profunda de América latina
Por Diana Fernández Irusta | Para LA NACION
MONTEVIDEO.- Cada tarde, Eduardo Galeano toma un café con Dios. Se acoda junto a una ventana del Brasilero (el bar que, a estas alturas, es algo así como su segundo hogar), respira hondo el aroma a madera y espera, paciente, que la radiante andaluza que sirve las mesas -Alba Marina de nombre, Dios de apellido- le traiga, entre sonrisas, bromas y elogios a su joven divinidad, el cafecito del día. “Son pocos los que se llaman Dios -cuenta, encantado con el juego, el escritor que tantas veces se peleó con esa otra presencia divina, la de los altares y los mandamientos-. Creo que en la Córdoba española, de donde ella viene, son sólo cinco.” Sigue leyendo












A la manera de los viajeros del Siglo XIX, Alfredo Molano anota sus impresiones y de charlas con gente anónima salen sus historias.


La nevera de Fernando Botero está vacía. Me recibe en su apartamento de Bogotá y me dice que hasta para tomarnos un café es necesario pedirlo arriba, donde vive su hermano Juan David.
Entrevista/












Una nueva agrupación musical irrumpe con gran fuerza en el mundo vallenato. Son "Los Hijos del Viento" bajo la dirección del cantautor Marciano Martínez y la voz líder de Rafael Sierra, un joven talento del canto nacido en La Junta Guajira, quien reúne todas las cualidades para triunfar.




























