Durante largos años, el ex presidente Alfonso López Michelsen se dedicó a escribir sobre su vida personal y política. Según decisión del propio López, sus memorias solo podrían ser publicadas después de su muerte.
A los dos años de su fallecimiento, se publicó el primer tomo, de más de 400 páginas, donde relata su entorno familiar, presenta los perfiles de parientes cercanos y hace énfasis en su padre, el ex presidente Alfonso López Pumarejo y su abuelo materno, Carlos Michelsen, con quien tuvo mucha cercanía.
López Michelsen relata, en ese primer tomo, sus épocas de estudiante en Europa, de donde provino su profundo conocimiento, lo mismo que las anécdotas sobre  varios aspectos de su vida personal en sus primeros años.
Segundo tomo
En este segundo tomo, publicado recientemente por la editorial Oveja Negra, el ex presidente Alfonso López Michelsen relata aspectos de su época como gobernador del Cesar, Ministro de Relaciones Exteriores, presidente de la República, lo mismo que temas relacionados con la política internacional y algunas semblanzas de personajes que lo acompañaron en su trasegar político.

Valledupar, el Cesar y la Costa
En esta publicación, López Michelsen inicia el recorrido por Valledupar, cuando ésta era apenas una aldea donde sus habitantes llevaban una vida apacible, los amigos de esa época y muchas anécdotas que recuerda con cariño.
“¡Qué tiempos aquellos…! La concurrencia me pidió que me comunicara con mi padre relatándole la impresión que me producía aquel encuentro con la tierra de mis antepasados. Las comunicaciones eran muy defectuosas, pero por medio del radioteléfono alcancé a decirle que tenía en la mano, una rosa como las que debía admirar mi abuela.
Su tajante respuesta fue: ‘Debes tener tus tragos, pero celebro que estés tan contento”, dice uno de los apartes de la página 25, en el capítulo  dedicado a Valledupar, donde además relata su naciente vida política.
En ese mismo capítulo, el ex presidente narra los momentos vividos  – con emoción- cuando fue nombrado Gobernador del Cesar, y  el día previo a su posesión, cuando los vallenatos salieron a las calles a celebrar bailando el Pilón hasta el amanecer, tocando de puerta en puerta y  tomando una copa de bienvenida de los dueños de la casa.
En un segundo capítulo de las ‘Memorias políticas”, el autor destaca su discurso de posesión como Gobernador del Cesar, el 21 de diciembre de 1967: “Elogio de la Costa y el Cesar”.
“Señor presidente, cuando me pedíais el juramento ritual de cumplir con los deberes de mi cargo como primer Gobernador del Cesar, mi memoria evocaba la sombra de dos gobernantes del Magdalena que se hicieron tan caros a la provincia, por sus buenos servicios, que todavía, asociados al Ecce Hommo, la gente los recuerda en sus cantos, a pesar de haber transcurrido treinta años desde su mandato. A esas sombras pido consejo,  y al jurar cumplir con los deberes de mi cargo, quiero decir, que si llegare a fallar, ellos me lo demanden, y si llegare a prestar siquiera medianamente el contingente que aspiro darle al Cesar, ellos con la patria y con Dios me lo premien”, como culmina su discurso de posesión.
En el libro, López destaca la política internacional del ‘Mandato claro’ que puso en marcha durante su periodo de gobierno, relata aspectos de la apertura al mundo actual y el respeto al sentimiento colombiano, las nuevas dimensiones del futuro, el tema del canal de Panamá, el liderazgo moral hemisférico  que ejerció en su momento el país en el concierto internacional.
La cuestión del canal de Panamá y la secesión de este país hasta el tratado de Montería, mereció capítulo aparte, en este segundo tomo de las ‘Memorias políticas de Alfonso López Michelsen.
En su último capítulo, destaca ‘Retratos de relaciones personales’, donde presenta los perfiles de personajes importantes en la política nacional. Carlos Sanz de Santamaría, Alberto Lleras Camargo, Darío Echandía, Indalecio Liévano Aguirre, entre otros.
La obra es ilustrada con viejas fotografías que se convierten en fiel testimonio de la vida del ex presidente Alfonso López Michelsen; la coordinación editorial de la misma estuvo a cargo de Juan Manuel López Caballero, Benjamín Ardila Duarte y José Gabriel Ortiz A.
“Con razón suele decir Cecilia, que los dos periodos más felices de su vida fueron su estadía en México, donde permanecimos por siete años y nuestra vida en Valledupar, que duró apenas un año, escaso, pero que nos permitió prestar un servicio importante a la región y adquirir alguna experiencia en asuntos administrativos.
La vida era grata entonces, y los días,  las semanas y los meses transcurrían plácidamente en el más hospitalario de los medios colombianos. Por increíble que parezca, desde un principio fuimos tratados como naturales de la región, siendo así, que en la Costa Norte se mira con desconfianza a la gente del interior del país, ‘los cachacos’, a quienes se califica de antemano con un dicho venenoso: “Cachaco, paloma y gato, tres animales ingratos”. Así recuerda López Michelsen a la tierra vallenata, cuyos habitantes lo admiraron y le profesaron un profundo respeto y admiración por todo lo que significó su paso por esta región. Valledupar y el Cesar también estarán por siempre agradecidos por los servicios de este ilustre hijo.

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