Traidores de la patria y de la vida

Por José Atuesta Mindiola

La patria es sagrada. Es la territorialidad que refrenda la identidad ciudadana. Es madre geográfica, terrenal y cultural que desarrolla el perfil personal y colectivo. La patria, representada por el Estado, debe cumplir fielmente preceptos constitucionales como garantizar el derecho a la protección y al desarrollo de la vida en condiciones dignas, el derecho a la educación, al trabajo, a disfrutar de un ambiente sano, el derecho a la salud, a la recreación y el deporte, el derecho a la movilidad y a expresarse libremente, derecho a elegir y ser elegido.

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La Paz, edén musical de la dinastía López

Por José Atuesta Mindiola

Cerca de Valledupar hay un lugar donde sus pobladores con la música de acordeón hicieron un templo de leyenda y dinastía. Ese hermoso lugar, cuyo nombre es tan sonoro como la vida y la esperanza, es La Paz, tierra de la dinastía López, y su árbol genético cruza sus raíces primarias con los Molina, Gutiérrez y Zequeira.

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LA RECORDADA PERIODISTA LOLITA ACOSTA 

Por   José Atuesta Mindiola

El pasado 20 de noviembre fue el séptimo aniversario del fallecimiento de la periodista Lolita Acosta Maestre. El 21 de noviembre de 2014, el diario El Pilón de Valledupar en unas de sus páginas publicó: “Anoche, luego de sufrir de una delicada enfermedad, murió la periodista Lolita Acosta. La convicción por el trabajo cultural de Lolita Acosta Maestre es digna de admirar. Trabajó gran parte de su vida para cambiarle la cara a la cultura vallenata y ese es un esfuerzo que debemos reconocer y resaltar. Era una periodista ejemplar, no se dejó amedrentar por la persecución, amaba su profesión y es un ejemplo a seguir para todos los que nos dedicamos a esta labor”

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INDUPAL Y LA CULTURA DEL DEPORTE 

Por José atuesta Mindiola

Valledupar se alista para la gran fiesta deportiva de los Juegos Bolivarianos 2022, el acontecimiento deportivo de mayor trascendencia en la historia de nuestra ciudad. Participarán alrededor de 3000 deportistas de los países que hacen parte del área bolivariana: Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela; y El Salvador, Paraguay, Guatemala y República Dominicana, como países invitados.

Este evento busca, entre otros propósitos, potencializar el desarrollo deportivo de nuevos talentos; no hay duda que será exitoso y beneficiará a la ciudad con la construcción de los escenarios deportivos y la Villa bolivariana, proyecto urbanístico que albergará a la mayoría de los deportistas.

Aparte de la relevancia de la infraestructura, otra expectativa es que el deporte sea el ambiente festivo que contagie desde ya a Valledupar y poblaciones vecinas. Que nuestros niños y jóvenes sueñen con la posibilidad de ser deportistas de alto rendimiento, y surjan futbolistas, basquetbolistas y atletas de la talla de Zuleima Araméndiz, Óscar Muñoz y Natalia Linares, entre otros.

Respetuosamente, una invitación al director del Instituto Municipal de Deporte y Recreación de Valledupar (Indupal), que viene haciendo una buena labor en el fomento del deporte, a fin de redoblar esfuerzos para que se cumpla a cabalidad la misión de promover y estimular el deporte, la recreación, las actividades extracurriculares y el aprovechamiento del tiempo libre, para contribuir con la formación integral de los habitantes del municipio de Valledupar.

En el caso del corregimiento de Mariangola, la práctica del fútbol se concentra en la plaza principal, en una mediana cancha sintética donde se realizan campeonatos y hacen ejercicios los niños que pertenecen a una ‘escuela de fútbol’; porque las dos canchas fútbol reglamentarias: una en el barrio ‘La Candelaria’, que tuvo iluminarias y una hilera de gradas, está hoy totalmente abandonada. La otra, en el Colegio Rodolfo Castro, está enmontada y sus arcos en el suelo. Es prioritaria la recuperación de estos ‘escenarios deportivos’. Los estudiantes y los jugadores necesitan del urgente apoyo de Indupal.

Para incentivar y motivar la cultura del deporte en las instituciones educativas, es necesario que se articulen Indupal y la Secretaría de Educación Municipal, a fin de mejorar los escenarios, con su dotación respectiva, para la práctica de las distintas disciplinas deportivas. Las escuelas primarias deben tener docentes expertos en educación física, que orienten y fomenten las distintas prácticas, de acuerdo con las preferencias y el biotipo de los estudiantes, en el propósito de descubrir y desarrollar aptitudes y potencialidades.

En los colegios de bachillerato, donde sí se encuentran docentes en esa especialidad, la mayoría concentran sus programas y los recursos locativos y didácticos, en las competencias de fútbol, baloncesto y voleibol. No obstante, aún son pocos los colegios en donde los estudiantes pueden desarrollar sus talentos de atletas de pista, lanzamiento, salto y gimnasia.

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EL MANGO DE LA PLAZA EN VALLEDUPAR

Por  José Atuesta Mindiola

I

Mangos yo voy a sembrar
para que el calor se paute,
dijo Eloy Quintero Baute
un día aquí en Valledupar:
debemos de mitigar
estos soles fatigosos
en los tiempos bochornosos
que el calor sube a los topes,
y en la plaza Alfonso López
sembremos mangos frondosos.

II

Y dicen los entendidos
que fue el día agosto siete
en el año treinta y siete
que Don Eloy decidido
con amigos distinguidos
del arroyo trajo fango,
cogió tres palos de mangos
y en la plaza los sembró,
de los tres uno pegó
por la fuerza de su rango.

III

Este palo fue creciendo
con admiración de todos,
y también de muchos modos
la gente lo fue queriendo,
pero hoy nos está pidiendo
más afecto y protección
pa´ seguir en la misión
de ser un guardián del viento
y el verde monumento
más querido en la región

IV

Cuando el tiempo se desplaza
por el calor del estío
es un frondoso atavío
este árbol de la plaza,
como sombra en la terraza
abriga a los caminantes,
también a los visitantes
que posan en su follaje;
su belleza en el paisaje
es musa de los cantantes.

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EL ABOGADO ALFONSO LÓPEZ VÁSQUEZ

Por José Atuesta Mindiola

El abogado Alfonso López Vásquez es uno de los hijos ilustres de Mariangola. Sus abuelos maternos, Juan Vásquez y Natalia Díaz, en los albores de 1940 llegan de Valledupar como remando las olas que el amor les prometía y disfrutan el tiempo en su lentitud pastoril; viven la bonanza de una pequeña hacienda ganadera y la felicidad de tener un hogar bendecido por diez hijos: cuatro varones y seis hermosas mujeres.

Entre esas hijas, Teotiste llega en la edad juvenil con el arte de la modistería. En Mariangola conoce al villanuevero Rafael López, un joven elegante en sus modales que trabajaba como conductor de la Zona de Carretera, y dos años después (1948), formalizan sus amores en la liturgia del matrimonio. Esta joven pareja proyecta su visión progresista: ella con sus conocimientos de modistería, primera modista oficial del caserío. Él pone al servicio de la comunidad el primer carro para el transporte pasajeros y cargas hacia Valledupar; compra cosechas de maíz; organiza una tienda, y estrena un tocadiscos con una gigante bocina metálica para ofrecer la venta de cerveza. Además, incursiona en la construcción: hizo varias casas para vender, de las cuales la más recordada por su arquitectura moderna es una casa de material en la margen derecha de la carreta, que en obra gris fue vendida al antioqueño Ovidio Cardona, quien la transformó en negocio multifuncional: tienda, heladería, sala de cine y caseta de baile.

Esta feliz pareja tuvo tres hijos: Alfonso, Ómar y Deisy. El mayor, Alfonso, nació el 26 de diciembre de 1949; inició sus estudios en la escuela pública con la maestra Juana Mindiola de Atuesta. Sus padres, comprometidos con la educación de sus hijos, se trasladan a Valledupar, en donde Alfonso termina el ciclo de primaria, y continua el bachillerato que finaliza en Bogotá; allí realiza sus estudios de abogado en la Universidad Libre de Colombia.

En Valledupar desarrolla una exitosa carrera política y laboral: concejal de Valledupar y diputado del Cesar, secretario de gobierno y de educación del departamento, gerente de la lotería La Vallenata, registrador departamental y secretario de gobierno de Valledupar.

Se desempeñó siempre con honestidad y con sentido del deber. Caballero de la formalidad, de la decencia y el respeto. Su misión no era de partido, era de servir. Un caso especial fue el cariño y gratitud por su pueblo y por el barrio Cañaguate en Valledupar. En su vida pública colaboró con tesón por el bienestar de Mariangola, apoyando diversas obras y eventos deportivos y culturales. En 11 de noviembre de 2006, el párroco Alfredo Guerra Nasser y distinguidos miembros de la comunidad le ofrendaron un merecido homenaje como hijo ilustre de Mariangola. Ese mismo día fue homenajeado también el médico Pedro Raúl Rodríguez Diaz.

Alfonso y la abogada Glenys Iglesia formaron una distinguida familia de tres hijos: Rafael Antonio, José Alfonso y Marialicia. El pasado 27 de octubre se despidió de su estancia terrenal. Los recuerdos de la grandeza de su responsabilidad en la vida pública, profesional y familiar serán como espejos del sol en las puertas de la aurora.

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LA FAMILIA VÁSQUEZ DÍAZ EN MARIANGOLA
Por José Atuesta Mindiola

I
Juan Vásquez–Natalia Díaz
del Valle hacia Mariangola,
como remando en las olas
que el amor les prometía.
Aquí pasaron los días
de su estancia juvenil,
en lentitud pastoril
el tiempo suave pasaba,
la noche se iluminaba
con las luces de un candil.

II
En el pueblo se veían
sus hijas muy elegantes,
los solteros caminantes
sus amores pretendían,
por eso se detenían
al pasar por las sabanas,
Mariangola se engalana
con esta bella familia;
de ilusión se reconcilia
el amor que se desgrana.

III
Eran seis hijas divinas
que alejaban la tristeza:
Elina, Mercedes, Teresa,
Teotiste, Enma y Fidelina.
El hogar también se ilumina
con la presencia hermanos:
Jaime era el más veterano
y completaba ese concierto,
Saavedra, Olaya, Rigoberto,
y a todos los recordamos.

IV
La familia Vázquez Díaz
y su distinguido linaje
embelleció este paisaje
de Mariangola y sus días.
Su presencia en cofradía
con gente mariangolera,
y su gratitud es sincera
por esta tierra querida;
porque nunca se olvida
la infancia dulce quimera.

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