El maestro Ovidio Granados falleció este  5 de junio en el Instituto Cardiovascular del Cesar, luego de complicaciones de salud derivadas de una isquemia sufrida el pasado lunes.

La música vallenata despide hoy a uno de esos hombres que, sin buscarlo, ayudaron a construir los cimientos de un folclor que hoy es patrimonio de todos. Ovidio Enrique “Villo” Granados falleció a los 84 años, dejando una historia marcada por la pasión, la perseverancia y el amor inquebrantable por el acordeón.

Nacido en Mariangola el 8 de octubre de 1941, “Villo” fue mucho más que un destacado acordeonero. Fue un sembrador de talento, un formador silencioso y el patriarca de una de las familias más influyentes del vallenato. De su legado nacieron sus hijos,  Hugo Carlos Granados, Rey de Reyes del Festival de la Leyenda Vallenata; y el Rey Vallenato Juan José Granados; también Ovidio “Villito” Granados; y Eudes Granados, este último, recordado con nostalgia tras su trágica muerte en el accidente aéreo en el que también perdió la vida el inolvidable Juancho Rois.

La huella de “Villo” no solo quedó plasmada en los escenarios. También perdura en el noble oficio de la reparación de acordeones, arte que transmitió a sus hijos Ovidio y Eudes, quienes heredaron de él el conocimiento y el respeto por el instrumento que define la esencia del vallenato.

Su historia está estrechamente ligada a los primeros capítulos del Festival de la Leyenda Vallenata. En 1968, durante la primera edición del certamen que cambiaría para siempre la historia de la música vallenata, ocupó el segundo lugar detrás del legendario Alejo Durán. Años después, en 1975, volvió a rozar la corona al quedar nuevamente en la segunda posición, esta vez detrás de Julio De La Ossa. La historia se repetiría en 1983, cuando por tercera ocasión alcanzó un segundo lugar siendo superado por Julio Rojas.

Aunque la corona de rey vallenato le fue esquiva, el tiempo terminó otorgándole un reconocimiento mucho más grande: el respeto de sus colegas y el cariño de generaciones enteras que vieron en él a un auténtico defensor de las tradiciones. Su persistencia en la tarima se convirtió en una lección de amor por el folclor y de compromiso con la música de su tierra.

A mediados de la década de los sesenta, junto a Wicho Sánchez, Miguel Yanet y Cirino Castilla, fundó el recordado conjunto Los Playoneros del Cesar, agrupación que contribuyó a fortalecer la identidad musical de la región y a difundir los sonidos auténticos del vallenato en tiempos en que el género comenzaba a consolidarse como expresión cultural del Caribe colombiano.

Hermano de Almes Granados y del cajero Adelmo “Memo” Granados, abuelo de Melissa Linney Granados, y referente indiscutible de una extensa familia ligada a la cultura vallenata, “Villo” representó una generación de músicos que hicieron grande este folclor desde la sencillez, el trabajo constante y la fidelidad a sus raíces.

Hoy Mariangola, Valledupar y el mundo vallenato despiden a uno de sus hijos más queridos. Se marcha el hombre, pero permanecen las melodías, los recuerdos y el ejemplo de una vida dedicada a preservar la esencia de una música que encontró en sus manos, en su acordeón y en su corazón, un hogar para siempre.

Con la partida de Ovidio “Villo” Granados se apaga una voz importante de la historia vallenata, pero su legado seguirá sonando en cada acordeón afinado, en cada festival y en cada canción que recuerde la grandeza de quienes hicieron del vallenato una forma de vivir y de sentir.

Fuente: MELODIAS DE LA PROVINCIA

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