Ovidio Granados Melo “EL Viejo Villo”

Giomar Lucía Guerra Bonilla

Ovidio Granados Melo, casado con Nimia Córdoba. De este hogar descienden cuatro de sus hijos que heredan su vena artística: Hugo Carlos, rey vallenato en todas las categorías y rey de reyes. Juan José, rey vallenato. Eudes fallece en accidente con Juancho Roys, Ovidio y Raúl, quienes han heredado el arte de su padre: arreglar acordeones.
“Lo que se hereda no se hurta”. El entorno le invitaba a la laboriosidad del campo y a tener un oído avivado para escuchar la música del entorno que lo abrigó siempre. A temprana edad mostró su inclinación por el acordeón y muy poca disposición para las labores de vaquería. Es cuando recibe el apoyo de su progenitora: Isabel Melo Durán, quien lo resguarda de los regaños de su esposo Juan Granados Ochoa su padre. A pesar de que en su juventud era obsesivo practicando la caja vallenata a tal grado que la víctima fue su antecesora por un buen número de ollas que le rompió, por la resonancia de los fuertes porrazos con que tocaba la caja. Sin embargo, a los 20 años se le ‘rebeldizó’ a la caja y en un arranque de inspiración tomó el acordeón de su hermano y, en un día, le sacó las primeras notas a la canción el ‘Tigre de la montaña’, de Pacho Rada. Su padre al darse cuenta del talento de Ovidio, acepta que su mundo este es su mundo.

Ovidio concursó en dos oportunidades en el Festival de La Leyenda Vallenata, al lado de Alejandro Durán Díaz en abril de 1968 y con Luis Enrique Martínez en 1973.Logró ganar en cada una de las rondas, hasta llegar al último duelo. El premio fue huidizo con él. En una y otra oportunidad ocupó el segundo puesto. Por eso algunos lo han denominado, “El monarca sin corona”

Del Paso (Cesar) a las Sabanas de Mariangola
En la década de los años treinta llegan a las Sabanas de Mariangola, un buen número de familias oriundas de El Paso (Cesar), parejas de las cuales destacamos a Camila Durán y su esposo Ambrosio Melo con sus siete hijos. La más distinguida por su juventud, exótica belleza, ondulantes caderas, era Isabel Melo Durán, quien muy pronto cautiva al joven Juan Granados Ochoa. Lo atrajo su temperamento alegre, además de ejecutar con maestría la caja, era buen domador de caballos, a quien une su vida en matrimonio. Con el transcurrir del tiempo la denominaron “La matrona la dinastía Granados” por su espíritu generoso. Fue muy bien correspondida por el pueblo. Muere a los 91 años, su sepelio estuvo acompañado de las notas musicales de sus hijos y nietos.

Nace en Mariangola, para la historia de la música vallenata el símbolo vivo de la dinastía de los Granados: Ovidio Granados Melo, casado con Nimia Córdoba. De este hogar descienden cuatro de sus hijos que heredan su vena artística: Hugo Carlos, rey vallenato en todas las categorías y rey de reyes. Juan José, rey vallenato. Eudes fallece en accidente con Juancho Roys, Ovidio y Raúl, quienes han heredado el arte de su padre: arreglar acordeones.

Músico antes que artesano, organizó la afamada agrupación de ‘Los Playoneros del Cesar’, junto a Wicho Sánchez, Miguel Yaneth, los hermanos Calderón, Rodolfo y Cirino Castilla, era el acordeonero del conjunto. La música ha sido la eterna compañera del “Viejo Villo.” Con las exquisitas notas de su acordeón grabaron, la popular canción “Diana,” de la autoría de Calixto Ochoa vocalizada por el inmortal Diomedes Díaz.

Ostenta varios reconocimientos por su quehacer en el arte de afinar acordeones que eligió hace más de 30 años. Técnica que aprendió desde muy joven, “mirando de reojo cuando llevaba el acordeón de mi papá a afinar”. Más adelante sería Ismael Rudas quien vivía en Caracolito, Cesar, yo iba a llevar los acordeones y me sentaba a observar con disimulo paso a paso lo que hacía y así viendo fui aprendiendo”. Es uno de los más reconocidos afinadores de acordeones por lo cual es denominado por algunos como el ‘médico’ que cura los acordeones, El “cirujano de las acordeones”, porque él y otros han logrado develar la magia, el misterio del instrumento con el que han descubierto cómo lograr nuevas armonías que generan variados matices, logrando así los cantantes de este género caso de Juancho Roys, llamar la atención y al alcanzar la fama como intérpretes de la música vallenata. Grandes figuras del acordeón vallenato en sus gestas folclóricas y artísticas, necesitan que la sonoridad de sus instrumentos sea la más apropiada para cada una de las melodías que interpretan Ha logrado ser uno de los más reconocidos afinadores de acordeones, por los más talentosos ejecutores de este instrumento.

El buen humor, la picardía lo acompañan siempre, en su expresión sencilla, en su amabilidad, campechano, a pesar de las duras pruebas por las que ha pasado, su arte le estimula la alegría al escuchar que de sus manos brotan las notas musicales de este instrumento parte de nuestra identidad, con los que se van a lucir muchos en festivales y famosas fiestas.

En el taller de “Villo”, hay un ordenado reguero de instrumentos. Ha derivado tanto de la experiencia que el diagnóstico es inmediato. Su oído no falla, día a día está más desarrollado.

BLOG DEL AUTOR: Giomar Lucía Guerra Bonilla

LA MATRONA DE LA DINASTÍA GRANADOS

Por José Atuesta Mindiola

Nadie se hace solo, siempre hay alguien que lo orienta y lo protege. Una semilla que cae no germina por sí sola, tiene que encontrar una morada propicia para su crecimiento. Nada se da por generación espontánea. Los hijos son lo que sus padres por genética le transfirieron o por el apoyo que ellos o alguien les brinda para desarrollar sus aptitudes.

Ovidio Granados Melo

Ovidio Granados Melo, el gran maestro en la ejecución y arreglista de los acordeones alcanzó esa categoría en el mundo musical del vallenato, porque heredó los genes de tres familias de músicos: su abuela materna, Camila Durán era prima de Alejo Durán. De la parte paterna: su abuela, Ángela Ochoa, era tía de Calixto Ochoa y su abuelo, Juancito Granados, el famoso juglar de Camperucho.

Además de esta herencia, tuvo el apoyo decidido de su madre, Isabel Melo Durán (1924-2015), que lo protegía de los regaños de su esposo Juan Granados Ochoa, cuando el joven Ovidio para no trabajar en los oficios de vaquería, como lo hacían sus hermanos menores, se ponía a ensayar el acordeón. Claro, tiempo después cuando el padre se dio cuenta, que su hijo tenía talento para ser músico, no dudó en apoyarlo.
El joven Ovidio Granados Melo, empieza a hacer historia en la música, cuando crea el conjunto Los Playoneros del Cesar, en compañía del cajero Rafael Mojica y el guacharaquero, compositor y cantante, Luciano Gullo Fragoso; después se unen los compositores y cantantes Miguel Yanet y Rafael “Wicho” Sánchez, y el cajero Cirino Castilla; en 1965 hacen sus primeras grabaciones y muy pronto conquistan a las emisoras y a muchos seguidores en la región Caribe del país. De esas canciones, todavía se escuchan ‘Penas Negras’ y ‘Campesina Ibaguereña’ de “Wicho” Sánchez; de Miguel Yanet, ‘El Cachaquito’ y ‘20 años’, y de Luciano Gullo, ‘El puente de Mariangola’.
Ovidio es el símbolo viviente de la dinastía de los Granados. Ya próximo a cumplir ochenta años, sigue en su trabajo de especialista en restaurar y enriquecer los tonos de los acordeones, y se le conoce como el ‘cirujano de los acordeones’. De sus once hermanos, dos son reconocidos músicos: Almes, acordeonero, rey vallenato, y Adelmo, cajero, acompañante de varios reyes en el Festival; hoy toca con Silvestre Dangond. Ovidio con su esposa Nimia Córdoba, tuvo seis hijos, y los cuatro varones heredaron su vena artística: Hugo Carlos, rey vallenato en todas las categorías y rey de reyes. Juan José, rey vallenato. Dos arreglistas de acordeones, Ovidio Jr. y Eudes (fallecido en el accidente con el Juancho Rois).

ISABEL MELO DE GRANADOS

La matrona de la dinastía Granados es Isabel Melo Durán y su cuna es Mariangola. En la década de 1930 llega una nutrida colonia de nativos de El Paso, siguiéndoles las sendas a Miro Manjarrez e Inocencio Flores, entre ellos: Camila Durán con Ambrosio Melo, Dominga Durán con Remigio Melo, Soraya Durán con Rafael Pitre y Candelario Durán con Luisa González. Camila y Ambrosio llegaron con sus siete hijos; la mayor era Isabel, una alta y esbelta joven morena de cimbreantes caderas, que cautiva al joven domador de caballo, tocador de caja y dicharachero, Juan Granados Ochoa. Isabel, cariñosamente ‘La Chave’ o ‘Chavenga’, era una bondadosa anfitriona, su casa parecía tener el don de la extensión para albergar a su numerosa prole, vecinos y amigos de sus hijos. Las puertas de su casa siempre abiertas y una sonrisa de canela a flor de piel de bienvenida. En las horas tristes fue solidaria y comprensiva hasta el final. Vivió vestida de prudencia y serenidad, y Dios le regaló 91 años de vida.

Familia Granados

***
LA DINASTÍA GRANADOS
I
En mi pueblo ha germinado
Un jardín de melodía
con la bella dinastía
musical de los Granados.
Y Juancito es recordado
el gran patriarca juglar,
con ganas de parrandear
de Camperucho salió
y en Mariangola sembró
semillas de su cantar.

II
Descendiente del juglar
nace Juan el gran cajero,
jinete de los potreros
incansable al trabajar.
Y formó un feliz hogar
con una mujer pasera
que lleva en su piel morena
la sangre de los Durán;
estas dos familias dan
los músicos de primera.

III
La familia que relato
en su grandeza se ve,
Hugo Carlos y Juan José
son dos reyes vallenatos.
Aquí sí existe un mandato
de músicos a granel
Almes ya luce el laurel
con su nota prodigiosa;
tocando la caja sabrosa
Adelmo adorna el vergel.

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HUGO CARLOS GRANADOS
Por José Atuesta Mindiola

I
Con el acordeón al pecho:
‘Aquí está, aquí lo tenéí’,
Hugo Carlos es el rey
y se encuentra satisfecho.
Él de música está hecho:
sus manos son armonías
que desgranan la alegría
del alma de un acordeón,
y brilla en su inspiración
la luz de una dinastía.

II
Como es persona creyente,
de Dios respeta sus leyes,
es el nuevo rey de reyes
aplaudido por la gente.
Es sencillo y muy decente,
habla con el acordeón
y demuestra con razón
que es músico de talento,
y va dejando en el viento
la voz de su corazón.

III
Las coronas que ha ganado
en el Festival son cinco,
es tesonero el ahínco
de competir preparado.
Es Hugo Carlos Granados
un hombre de trayectoria
que va escribiendo la historia
con su nota original;
lo que toca en Festival
es del alma y su memoria.

BLOG DEL AUTOR: José Atuesta Mindiola

“El que tiene la vocación no necesita clase”: Ovidio Granados

OVIDIO-GRANADOJOAQUIN-RAMIREZ-60Ovidio Granados repara los acordeones en el patio de su casa, bajo un quiosco que se engalana con inolvidable fotografías.

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Sus pasos son lentos y su mirada divaga generalmente entre los pitos y bajos del acordeón, instrumento que llegó a su vida cuando tenía ocho años.

Creció musicalmente con la complicidad de sus oídos; a Ovidio Granados Melo nadie le enseñó a tocar acordeón y mucho menos a repararlos, aprendió simplemente con ver y escuchar: “Puro oído y vista, el que tiene la vocación no necesita clase”, asegura. Seguir leyendo «“El que tiene la vocación no necesita clase”: Ovidio Granados»

Dinastía Granados fue condecorada

condecoracion-GranadosLa Dinastía Granados recibió la condecoración Simón Bolívar, Orden de la Democracia en Valledupar.

Este sábado que pasó, la dinastía Granados recibió la condecoración Simón Bolívar, Orden de la Democracia como agradecimiento y reconocimiento del gran aporte que esta familia ha realizado a la música vallenata . Seguir leyendo «Dinastía Granados fue condecorada»

La matrona de la dinastía Granados

ovidio_granadosOvidio Granados

Por: El Pilón. Nadie se hace solo, siempre hay alguien que lo orienta y lo protege. Una semilla que cae no germina por si sola, tiene que encontrar una morada propicia para su crecimiento. Nada se da por generación espontánea. Los hijos son lo que sus padres por genética le transfirieron o por el apoyo que ellos o alguien les brinda para desarrollar sus aptitudes. Seguir leyendo «La matrona de la dinastía Granados»