>“Pueden estar tranquilos los cesarenses y colombianos, porque el Festival de la Leyenda Vallenata permanecerá”: Rodolfo Molina Araujo

Una férrea defensa de la labor desarrollada por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, entidad a la que definió como una propiedad del pueblo vallenato y colombiano, hizo el presidente de este ente, Rodolfo Molina Araujo, durante la ceremonia inaugural del 44 Festival de la Leyenda Vallenata.

Molina Araujo evocó recuerdos para exaltar la presencia de la primera autoridad de la Nación en el coliseo ‘Cacique Upar’: “No me equivoco, Señor Presidente, cuando afirmo que buena parte de los 43 festivales ha sido Usted un infaltable asistente e incondicional apoyador de este evento que es ejemplo de organización e integración de esfuerzos entre lo público y lo privado en pro de la cultura, como muy pocos existen en el mundo”.

El Presidente de la Fundación reconoció en Juan Manuel Santos a uno de los más grandes promotores y defensores del Parque de la Leyenda ‘Consuelo Araujonoguera’, una obra convertida en templo de la música e insignia nacional, cuando en su condición de ministro de Hacienda acompañó a ‘La Cacica’ para que este sueño fuera una realidad. A juicio de Molina Araújo, “juzgo imprescindible traer a colación esta reminiscencia, porque en estos momentos en que ahora Usted encarna la primera magistratura y, nos acompaña como tal por primera vez, los vallenatos asistimos estupefactos a la intentona de acabar el Festival y su Fundación, que se fragua desde algunos conciliábulos políticos en concertación con instancias gubernamentales regionales”.

Ante la triste e inaceptable paradoja que hoy atraviesa la entidad que organiza el máximo certamen de acordeones del mundo, subrayó que mientras este evento fue inspirado desde su creación en la causa más noble para los vallenatos, como fue la promoción de su folclor, al margen de cualquier tinte político, ahora se ataca su legitimidad por motivos de la más rancia mezquindad politiquera.

“Pero desde aquí tengo que decir ante Usted y los colombianos, Señor Presidente, con meridiana claridad, que se equivocan quienes se aventuran a señalar que la permanencia de la Fundación y del Festival Vallenato se encuentra amenazada. Nunca, como ahora, la institucionalidad de la organización ha sido más sólida, y ahora mucho más que antes vemos como la suerte del Festival trascendió las metas de los soñadores que lo crearon para inscribirse en la categoría de Patrimonio Nacional por el interés público que suscita”.

En el marco de su disertación, Rodolfo Molina planteó los interrogantes sobre ¿Quién discute el aporte efectuado por la Fundación, de sus propios recursos, en un monto cercano a los 5 mil millones para la cofinanciación con la Nación y el Municipio en la ejecución de este proyecto?; preguntas a las que seguidamente respondió: “La única explicación que cualquier analista desprevenido encuentra para que se ignoren, tanto la historia del Festival, como los fines de la Fundación, es que el móvil de semejante despropósito es tristemente de retaliación política, como si con ello se perjudicara el patrimonio político de una familia”.

Y seguidamente señaló que “pueden estar tranquilos los cesarenses y colombianos. El Festival permanecerá y, respecto de los alegatos jurídicos, la Fundación acudirá ante los organismos de control para absolver las dudas que se planteen con igual claridad”.

Aferrado a la teoría de que la verdad no pelea con nadie. Le solicitó de manera respetuosa al Señor Presidente, para que disponga el acompañamiento por parte del Ministerio de Cultura, o la instancia que considere competente, en las averiguaciones que a dichos órganos de control les corresponde hacer sobre los cuestionamientos que se realizan.

“No podemos dejar pasar esta oportunidad para exhortarlo, Señor Presidente, a que de la misma manera generosa que en su momento Usted nos dio la mano para iniciar la construcción de este sueño, nos la vuelva a tender ahora para seguir construyendo el Parque de la Leyenda Vallenata”.

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN RODOLFO MOLINA ARAÚJO

Sea lo primero, Señor Presidente y Señores ministros, y por su conducto al pueblo de Colombia, expresarle a nombre de los artistas y compositores vallenatos, de la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata y sus directivas, nuestro más sincero sentimiento de solidaridad ante la tragedia que se cierne sobre Colombia por cuenta de esta ola invernal que deja a miles de compatriotas damnificados.

Cualquiera que sea la tarea que Usted considere que podemos desarrollar desde la Fundación para paliar sus efectos, estaremos prestos a asumirla.

Asistimos esta noche, Señor Presidente, a la inauguración de la Cuadragésima Cuarta versión del evento cultural y folclórico más importante del país y máximo certamen de la música más representativa de Colombia.

No me equivoco, Señor Presidente, cuando afirmo que de buena parte de los 43 festivales ha sido Usted infaltable asistente e incondicional apoyador de este evento que es ejemplo de organización e integración de esfuerzos entre lo público y lo privado en pro de la cultura, como muy pocos existen en el mundo.

La nobleza obliga a reconocer en Usted a uno de los más grandes promotores y defensores de esta obra convertida ya en templo de la música, insignia nacional, cuando en su condición de ministro de Hacienda acompañó a ‘La Cacica’, para que la más cara aspiración de los vallenatos y de los cultores de este folclor en general, fuera una realidad como la que hoy tenemos ante nuestro ojos y los del país.

Por ello, el pueblo vallenato y cesarense le estará siempre agradecido por haber asignado y asegurado los recursos que aportó la Nación para su construcción, en concurrencia a los que invirtió la misma Fundación y los entes territoriales.

Juzgo imprescindible traer a colación esta reminiscencia porque en estos momentos en que ahora Usted encarna la primera magistratura y nos acompaña como tal por primera vez, los vallenatos asistimos estupefactos a la intentona de acabar el Festival y su Fundación que se fragua desde algunos conciliábulos políticos en concertación con instancias gubernamentales regionales.

Ello nos coloca ante la triste e inaceptable paradoja que nunca pensamos que pudiera enfrentar esta iniciativa: mientras este evento desde su creación fue inspirado en la causa más noble para los vallenatos como fue la promoción de su folclor, al margen de cualquier tinte político, ahora por motivos de la más rancia mezquindad politiquera se ataca su legitimidad.

En efecto, aprovechando la coyuntura política que brindan las elecciones regionales y buscando involucrar apellidos de miembros de la Fundación en la querella de marras para darle peso político, se pretende falsear la verdad sobre el origen y destinación de los recursos con que se ha hecho el Festival y se desarrolló toda esta infraestructura.

Convencidos de que el pueblo y la Fundación no tienen memoria, a los detractores del Festival se les antoja acudir ante los organismos de control para alegar con argumentos deleznables, que la Fundación no tiene respaldo jurídico ni patrimonial para fungir como guardiana del Festival ni de las instalaciones construidas para albergarlo.

Pero desde aquí tengo que decir ante Usted y los colombianos, Señor Presidente, con meridiana claridad, que se equivocan quienes se aventuran a señalar que la permanencia de la Fundación y del Festival Vallenato se encuentra amenazada. Nunca como ahora la institucionalidad de la organización ha sido más sólida, y ahora mucho más que antes vemos como la suerte del Festival trascendió las metas de los soñadores que lo crearon para inscribirse en la categoría de patrimonio nacional por el interés público que suscita.

¿Quién no recuerda que hace más de 25 años, cuando la organización del evento desbordó la capacidad institucional de la Gobernación del Cesar y de la Alcaldía de Valledupar, se delegó en particulares esa misión y se recurrió a la figura de un organismo sin ánimo de lucro para que asumiera tal función, creándose así la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata?

¿A quién se le escapa que fue mediante la legítima cesión al Municipio de Valledupar que hizo la Fundación del lote donde hoy funciona el Colegio Loperena de La Esperanza, que se logró la correspondiente cesión de este lote donde hoy se levanta y se desarrolla este Festival?

¿Quién discute el aporte efectuado por la Fundación, de sus propios recursos en un monto cercano a los 5 mil millones para la cofinanciación con la Nación y el Municipio en la ejecución de este proyecto?

¿Por qué obstinadamente se invocan presuntas imperfecciones jurídicas de los convenios interinstitucionales suscritos con anteriores administraciones e irregularidades en la Fundación para romper con la tradición de apoyo de estos entes territoriales al Festival, lo cual debería ser regido por un criterio enteramente apolítico?

La única explicación que cualquier analista desprevenido encuentra para que se ignoren tanto la historia del Festival como los fines de la Fundación, es que el móvil de semejante despropósito es tristemente de retaliación política, como si con ello se perjudicara el patrimonio político de una familia.

Nada más equivocado. Esta Fundación y el Festival Vallenato es de propiedad del pueblo vallenato y del colombiano, y con esos fines protervos lo único que se conseguiría sería dar al traste con el determinante beneficio social y económico que entraña la realización de este evento para la región.

Pero pueden estar tranquilos los cesarenses y los colombianos. El Festival permanecerá y respecto de los alegatos jurídicos, la Fundación acudirá ante los organismos de control a absolver las dudas que se planteen con igual claridad.

La verdad no pelea con nadie. Por ello le solicitamos de la manera más respetuosa, Señor Presidente, sin que se entienda como una invitación a tomar partido, a que disponga el acompañamiento por parte del Ministerio de Cultura o la instancia que usted considere competente, en las averiguaciones que a dichos órganos de control les corresponde hacer sobre los cuestionamiento infundados que se realizan.

Nada nos generaría mayor confianza, que la presencia allí del gobierno que orienta quien arbitró los recursos para que este escenario hoy sea una realidad. No podemos dejar pasar esta oportunidad para exhortarlo, Señor Presidente, a que de la misma manera generosa que en su momento Usted nos dio la mano para iniciar la construcción de este sueño, nos la vuelva a tender ahora para seguir construyendo el Parque de la Leyenda Vallenata.

Esta versión del Festival de la Leyenda Vallenata ha sido dedicada a exaltar la vida y obra de dos juglares irrepetibles. Lorenzo Morales y Leandro Díaz. Con ellos, Colombia entera tiene una enorme deuda moral y cultural que nunca cancelaremos. Este Festival en su honor es apenas un grano de arena para rendir tributo a dos Leyendas vivientes.

Por eso este año, el Festival se escribe con ELE: de Lorenzo, de Leandro y de Leyenda. Parafraseando al primero, el Festival Vallenato es como Lorenzo, al derecho y al revé, que deja su huella antes de poner el pie. Y como Leandro, que ve con los ojos del alma, y cuando se inicia hasta sonríe la sábana.

¡Que suenen, entonces, los acordeones! Y se inicie la fiesta cultural más grande de Colombia, Festival hecho con amor, con ternura, con cariño, con trabajo y sacrificio. Éste es nuestro legado para las generaciones futuras.