De Santa Marta para Valledupar, así decía el pequeño Hernando Botello, quien fue muy ovacionado. (Foto: Richard Dangond/VANGUARDIA)

Cada nota que van dejando en el aire les va abriendo el camino hacia la corona. De los grandes acordeones, digitados por pequeños dedos, brotan melodías que el jurado califica y marcan el paso a la siguiente ronda.

En el segundo día de competencias, los acordeoneros infantiles mostraron sus dotes con la mejor ejecución de puya y son, en esta versión del Festival Vallenato que rinde homenaje a Lorenzo Morales y Leandro Díaz.

Los pequeños gigantes del acordeón se abrieron paso entre el público para deleitarlos con su magistral interpretación y así se fueron perfilado para seguir en la contienda musical. Vanguardiavalledupar