David Eduardo es epiléptico y padece de retardo mental, pero es más fuerte su amor por el acordeón, instrumento musical que aprendió a querer por simple convicción.(Foto: Raúl López/VANGUARDIA)

Las notas musicales de Alfredo Gutiérrez son su inspiración; su condición de joven autista no le impide ser su discípulo, tampoco le ‘corta las alas’ para aspirar a la corona juvenil.

David Eduardo Romero Rico supuestamente está en desventaja ante los demás, la naturaleza le negó parte de su desarrollo. Sin embargo, tiene la fuerza mental y musical para enfrentar a los más fuertes; a aquellos que traen recorrido,  favoritismo  y abundante barra para tratar de convencer al jurado.

David Eduardo es epiléptico y padece de retardo mental; pero es más fuerte su amor por el acordeón, instrumento musical que aprendió a querer por simple convicción.

“Él aprendió solo, escuchando las canciones de Alfredo Gutiérrez, puro oído y memoria. Nadie le enseñó. Desde los dos años su vida cambió; perdió parcialmente el habla, brincaba y se mecía como un niño anormal; pero el acordeón es su antídoto para apaciguar su condición. Cuando lo regaño le digo que le voy a quitar el acordeón”, dijo su mamá Francia Rico.

Su afición por el vallenato lo vive en carne; no hay evento de acordeón que David Eduardo no vea por televisión. “Él ve mucho Telecaribe y cuando vio la promoción del Festival Vallenata dijo que quería ser rey, que quería venir a concursar a Valledupar.”, recordó Francia Rico. En la actualidad pertenece a la Fundación Sexto Sentido para Niños con Autismo en Bogotá.

Él hacía parte de los 83 acordeoneros juveniles que ayer buscan entrar entre los 25 clasificados a la tercera ronda.

Los aires de puya y son fueron interpretados ayer para conocer los seleccionados que hoy tendrán la misión de luchar por entrar en la lista de 15 semifinalistas.Vanguardiavalledupar