Hoy, cuando ‘Estercita’ Forero, la célebre ‘Novia de Barranquilla’, se encuentra pasando por un mal estado de salud, es menester reconocerle su obra musical como de las más atractivas de los artistas colombianos.A pesar de su descendencia de padres interioranos es tal como lo reza su seudónimo, una de los íconos más representativos de la Costa, pues nació en el Barrio Abajo, uno de los sectores umbilicales de Barranquilla.
Son muchos los que en estos momentos oran por la salud de la autora de ‘La Guacherna’, ‘Mi vieja Barranquilla’, ‘Luna barranquillera’, ‘Volvió Juanita’ y ‘Tambores de Carnaval’, quien está recluida en un centro asistencial de la capital del Atlántico, donde la evolución es lenta debido a los achaques de sus 91 años.
‘Estercita’ cantó vallenatos
Tal vez muchos conozcan al dedillo su vida artística pero la gran mayoría de pronto ignora que ‘Estercita’ fue en su momento gregaria de las agrupaciones vallenatas que tímidamente trataban de meterse en Bogotá, cuando este ritmo era totalmente desconocido.
De acuerdo al relato de una de las figuras más ‘robustas’ del saber vallenato, Pablo López Gutiérrez, eximio cajero del folclor, ‘la Novia de Barranquilla’ hizo coros en un conjunto que ellos tenían en la capital.
“Cuando llegamos a Bogotá lo que se bailaba era bambuco, en 1956 el único conjunto era Víctor Soto, Hernando Molina Céspedes y Hugues Martínez; después llegamos Pedro García y yo, y reforzamos el conjunto, así nació Víctor Soto y los Universitarios”, dijo el artista.
Pablo asegura que ya él venía grabando con Tito Ávila, una de las voces más codiciadas del momento y complementa: “Logramos vincular a ‘Estercita’ Forero en los coros porque el vallenato típico no entraba en Bogotá, por lo que tuvimos que mezclarlo con instrumentos de viento, de ahí que también nos acompañaba Alex Acosta, ‘El Muñecón’; Miguel Ospina, el segundo trompeta de ‘Lucho Bermúdez’ y otras grandes figuras”.
De ahí en adelante asegura López se fue metiendo el vallenato, labor que complementó con Alberto Pacheco y Ricardo Cárdenas, entre otros.
William Rosado Rincones/Vanguardia
