Por: Jorge Naín Ruiz/ElPilon
En hora buena se implementará para el año lectivo 2012, en todas las instituciones educativas de básica primaria y secundaria del Departamento del Cesar, la tan anhelada Cátedra Vallenata, la cual, a mi juicio, debió estarse aplicando hace ya varios años, pero lastimosamente nuestros dirigentes y mandatarios prefieren ocuparse preferentemente de temas frívolos e intrascendentes.
Desde el año 2002, cuando el Congreso de Colombia legisló a favor de nuestro folclor en la Ley 739 del mismo año, también conocida como Ley Consuelo, mediante la cual se declaró Patrimonio Cultural de la Nación el Festival de la Leyenda Vallenata y se le rinde homenaje a su fundadora Consuelo Araujo Noguera, se le ordena al Ejecutivo y especialmente a los Ministerios de Cultura y Educación para que a partir de su vigencia el primero contribuya al fomento, promoción, protección, conservación, divulgación, desarrollo y financiación de los valores culturales que se originen alrededor de la cultura y del folclor vallenato y el segundo para que cree la cátedra Valores y Talentos Vallenatos “Consuelo Araujo Noguera”, de obligatorio cumplimiento en los colegios públicos y privados del departamento del Cesar, a nivel de la educación básica primaria.
Llevábamos 9 años esperando que el Ministerio acatara la orden del Legislativo y como muchas de las normas que proliferan en nuestra nación, esta se había quedado en letra muerta, solo que la disposición de nuestra duma departamental y en especial del Diputado Hilario Añez Martínez, hizo que hoy sea una realidad la Ordenanza 026 del 27 de abril de 2001, mediante la cual, en parte, se suple la voluntad del legislador,que quiso en aquel entonces que la hoy cátedra vallenata se llamara: Valores y Talentos Vallenatos “Consuelo Araujonoguera”.
No conozco el texto completo de la ordenanza y tampoco su exposición de motivos, pero no encuentro razón para que la Asamblea Departamental no haya empleado los mismos argumentos del congreso para mantener el nombre de la cátedra, ya que todo se podrá decir de Consuelo Araujo, menos que su tesón, enjundia y amor por esta música no fue el objeto principal de su existencia.
Pero bueno, en esta columna no queremos precisamente aguar la fiesta, sino todo lo contrario, celebrarla; por eso es que aunque algunas voces disonantes se hayan escuchado en contra de la iniciativa, estamos convencidos del beneficio que la hará a nuestra cultura y especialmente a nuestros jóvenes conocer la historia y desenvolvimiento de nuestra autentica música vallenata.
Ya lo hemos dicho en otras entregas que la base de nuestra economía no ha sido ni será la minería, sino la música vallenata y por eso cultivarla, preservarla y defenderla debe ser prioridad de nuestra gente.
Para aquellos que ya le andan buscando otra pata al gato, se les ha informado que la cátedra vallenata, no será una asignatura y se incluirá en las áreas de educación artística y cultural, español o sociales, pero lo más importante es que ya se ha conformado un equipo interdisciplinario del más alto nivel en esos menesteres, quienes se encargarán de la construcción e implementación de la cátedra, el cual quedó conformado por Rosendo Romero, Leonor Dangond Castro, Jaime Maestre Aponte, Carlos Llanos, Germán Piedrahita, Santander y Stella Durán Escalona, Alfredo Calderón, Carlos Calderón, Alberto Murgas, Tomás Darío Gutiérrez, Walter Vides, Nubia Mejía, Juan Arzuaga, Luis López y los Diputados Jorge Barros e Hilario Añez.
Ojalá nuestros músicos y compositores de hoy hubiesen tenido la oportunidad de formarse en escuelas y colegios, donde les dieran bases de lo que históricamente ha sido nuestra música, quienes y como durante casi un siglo han defendido, cultivado y protegido los valores culturales de nuestra región y como ese folclor ha logrado posicionarse contra viento y marea como la representación cultural de Colombia, a la cátedra vallenata buen viento y buena mar.
COLOFÓN: He recibido y escuchado con especial atención un CD con el título de El Arisco, en el acordeón de una joven promesa nacido en la Guajira Luis Ángel Mejía y la voz de un paisano y amigo de infancia que hace muchos años se vino a vivir a Bogotá y con perseverancia ha logrado mantenerse entre los mejores cantantes vallenatos de la capital, Wilfrido Meriño a quien llaman “El Cacique de la Loma” y les cuento que me pareció un trabajo muy bien logrado, solo les falta el impulso de los medios, para ubicarse en el sendero del éxito.
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