Nelson Uriana, palabrero wayuu

La exposición “Pütchipü’ü, el oficio de la palabra”, que rinde homenaje a la figura del palabrero, de gran importancia entre los indígenas Wayuú, podrá apreciarse en Valledupar, en la sede del Banco de la República, entre el 22 de julio y el 16 de Septiembre de 2011.

En esta exposición del Museo del Oro se podrá apreciar la historia de este oficio considerado, hoy en día, como un bien de interés cultural de carácter nacional.

Existe en Colombia, específicamente en la península de la Guajira, un saber ancestral para dirimir disputas sin recurrir a mecanismos coercitivos o autoridades policivas. Se trata del pütchipü’ü, o palabrero, que en wayuu simboliza el canto del pájaro, pues hace alusión a las capacidades retóricas de sus ejecutores para encontrar solución a los enfrentamientos que se dan al interior de este grupo indígena.

Los wayuú, con más de 300 mil individuos, representan actualmente el grupo indígena más numeroso, tanto de Colombia como de Venezuela, y han habitado la península de la Guajira desde tiempos inmemoriales. Pero desde que en el siglo XVI se introdujo con fuerza la ganadería, la vida social, económica y política de los indígenas se transformó y apareció un nuevo tipo de conflictos entre las familias. Casi al mismo tiempo aparece el palabrero, una especie de intermediario entre los grupos enfrentados cuya prioridad es encontrar soluciones pacíficas y justas que preserven la armonía de la comunidad.

El palabrero es así, un personaje entregado a la oratoria y a la conciliación y cuya pericia se ha transmitido oralmente de generación en generación. Los wayuú distinguen entre los palabreros dedicados a los casos de sangre y los que median en el arreglo del precio de la novia. Existen también aquellos que concilian pequeñas riñas en los vecindarios indígenas o disputas menores que, aunque no requieren de una gran capacidad retórica, son respetados y escuchados por la comunidad tanto como los demás palabreros.

Weildler Guerra Curvelo, curador de la exposición, concluye que el futuro del sistema normativo de los wayuú, y de otros pueblos indígenas, dependerá – en gran parte- de la capacidad de respuesta de éstos frente a los cambios sociales y tecnológicos que ocurran en adelante, pero también se derivará del entendimiento y consecuente valoración por parte de los demás colombianos.

Recomendamos visitar el blog:  GUAJIRAMENTE