La hora llegó. No hay tiempo para improvisar, para hacer correcciones de última hora ni nada por el estilo. Esta noche, a las 8:00 p.m., en el estadio ‘El Campín de Bogotá, la Selección de Colombia debuta en el Campeonato Mundial Sub-20 de la Fifa enfrentando a su similar de Francia a partir.

Curiosamente, se vuelven a encontrar un mes después de que el once tricolor dirigido por Eduardo Lara profanara la casa de los galos, al ganar el Torneo Esperanzas de Toulón, tras vencer precisamente en la final a los franceses en la definición con tiros desde el punto penal 3-1, luego de igualar 1-1 en los 90 minutos.

Hoy, claro, será otra historia, no sólo porque es otro juego sino porque Colombia presentará casi el mismo equipo, mientras Francia sí tiene variantes.

Hay que ganar. Le llegó el momento decisivo a este equipo y su cuerpo técnico, que durante casi dos años han trabajado y soportado todo tipo de situaciones en su camino hacia la cita orbital, donde —por supuesto— espera hacer valer su condición de local y llegar al menos a la final, aunque todos sueñan con el premio gordo, con el título.

Consciente el compromiso que significa ser anfitrión del Mundial, la Federación Colombiana de Fútbol, en cabeza de su presidente Luis Bedoya, le entregó a este equipo todas las comodidades y facilidades para trabajar, algo que a ninguna otro selección —incluida la de mayor— se le había dado.

Al técnico Eduardo Lara le dijeron hace dos años “pida lo que quiera, pero tiene que hacer un equipo ganador, de primera, un equipo que llegue a la final y que luche por el título”.

Hizo microciclos mensuales desde entonces y llamó a todos los jugadores, que en su concepto tenían posibilidad de estar en la Selección Sub-20.

Trabajó con ellos en lapsos de 20 días, realizó giras de partidos tanto nacionales como internacionales como fogueo para que el equipo fuera tomando forma, se fuera armando la estructura del mismo.

Fueron resultados diversos, y su primer gran examen fue el Sudamericano Sub-20 de Perú, donde la Selección fracasó. Clasificó ‘a trancas y a mochas’ al hexagonal final, donde hizo un papel fatal, siendo la ‘Cenicienta’ de esa fase, quedando última y por ende eliminado de los Juegos Olímpicos.

Acá se dieron golpes de pecho, hubo una minicrisis y el técnico vallecaucacno Eduardo Lara estuvo a punto de salir.

Luego llegó el Torneo Esperanzas de Toulón en Francia, donde Colombia se coronó campeona ante el anfitrión y recuperó en buena parte la fe del pueblo colombiano.

El equipo está animado, sabe que después de tantas cosas que se le dieron para entrenar, como mínimo debe esta en la final. Esa es la exigencia.

Los líderes

Colombia sin duda tiene varios referentes, que en teoría son los líderes gracias a su experiencia y a que ya están en el concierto internacional.

Son ellos James Rodríguez (del FC Porto), Luis Fernando Muriel (del Udinese) y Michael Ortega (del Atlas).

Ellos tendrán que llevar a Colombia a hacer valer su localía en el torneo, empezando desde hoy con los franceses.

El técnico Lara optó por el esquema 4-2-3-1 y con ello espera frenar el ímpetu de los franceses y tener buena ebullición al ataque.

Por su parte, Francia se rige a un 4-4-2, con el que el técnico Francia Smerecki espera resistir la iniciativa colombiana.

Muchos de los jugadores de Les petits bleus lograron el título en Europa y ahora quieren corroborar su hegemonía en el Mundial Sub-20.

Es estratega galo tiene como sus hombres clave al capitán Gael Kakuta, del Chelsea inglés, hombre fuerte, habilidos, y con buen manejo de pelota, así como el delantero de la Real Sociedad de España, Antoine Griezman.

El equipo francés sufrió una sensible baja, la del defensa central Chris Maringa, quien sufrió una leve fractura en uno de sus pies y será reemplazado por Thomas Fontaine.

A las 8:00 de la noche, entonces, a hacer fuerza y desearle lo mejor a la Selección de Colombia, que sólo quiere brindarle una gran alegría al país.

Por Carlos A. Gracia B.

Especial para El Heraldo