Los celulares son un gran invento. El poder comunicarse en cualquier momento y desde cualquier lugar (asumiendo que se cuenta con un buen proveedor celular) puede ser tan útil como en el caso de un accidente o simplemente tan conveniente si estamos en una sala de espera y queremos desaburrirnos con la llamada a un amigo desocupado (todos tenemos por lo menos uno) o para jugar el clásico culebrita (¿todavía existe ese juego en los Nokia?) o cualquier otro juego mientras hacemos fuerza en el baño. Como toda tecnología que logra masificarse, introduce modificaciones en el estilo de vida de sus usuarios, se cambian costumbres, se crean unas nuevas. Aquí les traigo algunas curiosidades sobre el uso de estos aparatos que, para bien o para mal, han cambiado nuestras vidas.

1. No hay necesidad de alzar la voz cuando se habla por celular. Tal vez cuando en cada pueblo del país existía una única cabina de Telecom y la infraestructura de telecomunicaciones era tan sólida como hoy lo es la transparencia de nuestros políticos se hacía necesario gritar para que nos escucharan. Pero ya no se requiere, en serio, haga la prueba y verá (consejo sobre todo para papás, tías y abuelos a los que tal vez la falta de cable, como en los teléfonos fijos antiguos, les hace creer que la comunicación no es buena). Reserve los decibeles de más para cuando esté en una llamada en la calle, en el estadio o cerca a una construcción.
Siguiendo con las personas de edad, parece que algunos no se acostumbran al uso de un teclado con botones (ni hablar de los que vienen con pantallas táctiles).
¿Será que Nokia nos ayuda con un celular retro que tenga un disco para marcar el número? Sería bueno también incluirle dos mensajes automáticos que aparezcan en pantalla para beneficio de los ciudadanos sénior: “La conversación ha finalizado, no hay necesidad de poner el teléfono boca abajo” y otro que diga, similar al “este lado arriba” que aparece en las cajas, “Lo están llamando. Presione la tecla verde y ubique este lado del celular en su oreja”.
2. El uso indebido o descuidado del celular puede ser realmente perjudicial. Por favor, tenga en cuentas las siguientes recomendaciones puntuales:
– Cerciórese de que ha finalizado la llamada antes de ponerse a hablar de la persona con la que estaba hablando. Una amiga, por ejemplo, provocó un suicidio cuando dijo, creyendo que ya le había colgado a un niño que la llamaba para invitarla a salir, “pobre bobo creído, se quedará esperándome como una hueva”.
– Si está en plena rumba, borracho y buscando niñas, fíjese MUY bien antes de marcar. No vaya a ser tan huevón como un conocido que se equivocó y llamó a la novia gritándole “Hola, Paito (la novia NO se llama así). ¿Qué haces? Vente para acá”. Lo peor del caso es que tipo 9 pm, el pobre marica había hecho la popular jugada de llamar a la novia y, con bostezo incluido, decirle: “¡No, mi amor, que sueno tengo! ¡Y mañana reunión a primera hora en la oficina! Mejor me voy a dormir, hablamos mañana. Besito”. Y para sorpresa de todos, la novia lo perdonó.
– En el mismo escenario anterior, tenga también extremo cuidado de NO llamar a una amiga de su novia. Y mucho menos, después de darse cuenta de su error, le insista “Sí, yo sé que eres tú, vente para acá”; aunque bueno, ya habiéndola cagado, que valga la pena, ¿no?
3. Use el modo silencio/vibración cuando corresponda. Si está en una reunión, en el cine, en la iglesia o en cualquier sitio en el que el timbre del celular pueda interrumpir la tranquilidad de los otros, hágalo. ¿Por qué dejar su celular sonar una y otra vez cuando no puede contestar en vez de ponerlo en silencio/vibración? A nadie le interesa escuchar su ringtone de Fonseca sin parar. Si está en la oficina y tiene que dejar su cubículo, por favor NO lleve su celular o NO lo deje en silencio/vibración. Tranquilo, en serio. A los demás NO nos molestará escucharlo timbrar mientras intentamos trabajar (o simulamos hacerlo).
4. Los manos libres inalámbricos son otro gran invento que ha facilitado y complementado el uso de los celulares, ¿pero realmente es necesario que lo mantenga adherido a su oreja como si fuera una sanguijuela chupasangre? Sobre todo los Bluetooth con estilos futuristas. No se ve cool y a nadie le impresiona que tenga la plata para comprarse uno. Todo lo contrario: solo está pasando por corroncho. Úselo para hablar, no para lucirlo.
5. ¿Es de los que mantiene el celular, el bíper (si, algunos todavía lo usan), el Avantel y demás gadgets pegados a la correa del pantalón? Créame que no es play hacerlo, simplemente se verá como un Batman con un bati-cinturón notablemente criollo. Por otro lado, ¿es necesaria esa carcaza de Mickey Mouse?, ¿ese forro del Chapulín Colorado se ha atrevido a sacarlo cuando está en la oficina?, ¿ha pensado que si se le pierde el celular también extraviará el llavero de la casa que logró pegarle a su celular de última tecnología?
6. El primer celular que tuve en el colegio tenía sólo unos 5 ringtones muy parecidos entre sí y bastante sencillos. Hoy en día usted puede usar sus canciones MP3 para anunciar una llamada o un mensaje de texto entrantes. Si quiere usar la grabación en vivo de su ranchera preferida o Jingle Bells en Navidad, hágalo, después de todo es su celular. Pero, por favor, por lo menos ajuste el volumen para que no todos tengamos que mamarnos el corito. Para rematar, ahora existen los benditos backtones que cambiaron el tradicional biiip cuando hacemos una llamada por la canción de moda o la preferida de la persona a la que estamos llamando. Por favor, no boten la plata de esa forma y no nos pongan a escuchar música que no nos gusta. No quiero volver a escuchar a Juanes o a Shakira cuando llamo alguien (si me gustara su música, haría como la mayoría de colombianos y llamaría a una emisora para participar en un concurso donde me pongan a hacer el ridículo o reuniría tapas de algún refresco para tener la boleta de sus conciertos).
No le haga la vida fácil a los proveedores celulares comprando cuanta cosa ellos inventen. Chris Rock, en su stand-up comedy “Kill the Messenger”, menciona que algún día los fabricantes de celulares comprarán a las compañías que comercializan los ringtones para luego vender sus aparatos sin tonos y así obligarnos a tener que comprarlos o, si no lo hacemos, a estar pendientes cada 10 minutos para ver si alguien nos está llamando.
7. Si por algún motivo tiene que revisar un mensaje de texto, su lista de contactos o simplemente esta en medio de una llamada en la calle, recuerde que los andenes no se construyeron pensando sólo en usted. Tenga cuidado de fijarse por dónde camina, no sea que tropiece a la persona menos indicada o, como pasó en la vida real en Bogotá, se lo lleve el tren por no mirar a lado y lado  por estar hablando por celular. Menos mal que el de la Sabana no es precisamente un tren bala.
8. Priorice. Si tiene muchas ganas de ir al baño pero también tiene que hacer una llamada, elija una de las dos. Es sumamente asqueroso hablar con alguien y darse cuenta, por el eco o por otros sonidos más desagradables, que está sentado en el trono.
9. A menos que se lo pidan explícitamente no sea tan atrevido de timbrarle a alguien esperando que le devuelvan la llamada; hay gente que ha dominado tan bien esta técnica que en ocasiones el celular ni siquiera alcanza a sonar pero sí aparece la llamada perdida en pantalla. Esto es especialmente notable en los usuarios de Tigo a quienes parece dolerles que mientras una llamada a otro Tigo les cuesta $50, a otros operadores les cuesta asombrosos $150 (casi un robo a mano armada). De pronto les llega la factura demasiado cara. ¡Pobrecitos!.
Una sub-categoría es la de los que tienen celular pero NUNCA tienen minutos. Algunos incluso se gastan $1’000.000 en un aparato de última tecnología (con 3G, bluetooth, wi-fi, pantalla táctil, etc.) pero lo tienen en prepago y de adorno porque sólo llaman de los minutos que venden en la calle. Conozco gente que tiene iPhone en PREPAGO y SIN plan de datos. “Señor, me da un minuto a Comcel y un Kool Light, por favor”.
10. Los smartphones que permiten navegar en Internet, chatear, enviar correos y demás no son algo nuevo (han estado en el mercado por años, por favor no crean que Steve Jobs fue un pionero con el iPhone). Sin embargo, hay una nueva raza de usuarios muy particular y es la de los propietarios de Blackberry, quienes cuentan con un chat exclusivo para ellos. Y ahí los ve uno: embobados, idiotizados, sometidos y pegados a ese aparato, siempre escribiendo, siempre contestando, siempre esperando una nueva conversación. ¿En qué momento trabaja, almuerza, ve TV, lee, estudia o hace cualquier cosa esta gente? O, ¿cómo pretenden concentrarse y hacer algo bien si no se despegan del celular? ¿De verdad necesitan estar tan conectados al resto del mundo? Aunque pensándolo mejor, no me hagan caso, continúen así. De pronto un alto porcentaje, digamos un 80%, de las conversaciones entre usuarios de BB (la forma chévere de referirse a ellos) es vital para mover al mundo y si no fuera por ello la civilización humana, tal como la conocemos, dejaría de existir. Envíenme su PIN, ¡pero para bloquearlos! El Heraldo.co