Beijing, 2 ene (PL) China comienza 2012 inmersa en los preparativos para dar la bienvenida al año nuevo lunar, acontecimiento que en esta ocasión tendrá como gran animador al dragón.
Por la venidera celebración decenas de millones de personas se trasladan a sus lugares de origen para despedir el año viejo, el del conejo, esta vez la noche del 22 de enero, y saludar junto a los seres queridos la llegada de la única figura mítica en el zodiaco chino.
Así se pone fin a una separación que en muchos casos comenzó hace casi 12 meses.
La tradición siempre es motivo de alegría por el reencuentro familiar y en esta ocasión con el incentivo adicional de cuanto se asocia al dragón: fuerza, salud, armonía y buena suerte, a tal punto que algunos planifican procrear en su año.
Pero el ambiente festivo está precedido del reto de adquirir el boleto para viajar a los respectivos destinos, muchos lo hacen a casa otros a centros turísticos.
El desafío se explica por la enorme cantidad de pasajeros, casi siempre cifras históricas, realidad que algunos tratan de aprovechar para revender los billetes a un precio mayor, a pesar del combate de las autoridades contra esa práctica.
En el período pico, del 8 de enero al 16 de febrero, que incluye varios días de vacaciones, por tren se trasladarán 235 millones de personas.
Luego viene el regreso y a partir de entonces se hace más real el año nuevo, el segundo del XII Plan Quinquenal, cuando el país se propone continuar equilibrando un crecimiento estable y relativamente rápido con el ajuste de sus estructuras, según anunció el presidente Hu Jintao.
Esas metas están favorecidas por los resultados de 2011, en el que China siguió impulsando la campaña de apertura y reforma, mientras avanzó en su proyecto de construir una sociedad moderadamente próspera, de acuerdo con el mandatario.
Todos los pronósticos indican que la expansión de la segunda economía del mundo en el ejercicio anterior será del nueve por ciento, a pesar de la crisis financiera global.
Los vaticinios se explican por el balance de los tres primeros trimestres, cuando las tasas de crecimiento fueron de 11,9, 10,3 y 9,6 por ciento, respectivamente.
Pero 2012 también será testigo de un complicado panorama internacional, con la crisis de la deuda en la Eurozona como uno de sus permanentes indicadores.
Esa situación preocupa en todas partes y en el caso de China tal estado de ánimo está bien justificado: la Unión Europea es su principal socio comercial. Cuanto ocurre allá, de una forma u otra, incide aquí.
En el campo político, el país comenzó el año con la mira puesta en el XVIII Congreso del Partido Comunista, evento anunciado para la segunda mitad del calendario y siempre de importancia histórica en la nación más poblada del planeta.
Y con la llegada de 2012 también se piensa en los Juegos Olímpicos de Londres, donde la delegación china enfrentará el reto de luchar por mantenerse en la cima del medallero, condición alcanzada en 2008, cuando organizó esa cita.
Los resultados y avances en el nuevo año siempre dependerán del trabajo y esfuerzos del pueblo chino, pero como para todo ello se requiere fuerza, salud y armonía, bienvenido entonces el dragón si las aporta.
ocs/lam
