Nueva Delhi, (PL) El escritor británico de origen indio Salman Rushdie aseguró hoy que la policía del noroccidental estado de Rajastán «inventó» una conspiración para alejarlo del festival de literatura de la ciudad de Jaipur.
El viernes, cuando se inauguró el evento, el autor de «Los versos satánicos» decidió no asistir al evento porque, según refirió en su cuenta de la red social Twitter, «fuentes de inteligencia» le habían informado que «asesinos pagados por el bajo mundo de Bombay podrían estar en camino para eliminarme». Sin embargo, al día siguiente la policía del estado de Maharashtra (al que pertenece Bombay), señaló no tener «información alguna que sugiera que el bajo mundo esté planeando atentar contra Rushdie».
Nacido hace 65 años en la actual Mumbai, el escritor dijo hoy en Twitter sentirse «indignado y muy enojado» porque la policía de Rajastán «inventó una conspiración» para mantenerlo alejado del certamen literario, el más importante de la India y uno de los más prestigiosos de Asia.
Estaba previsto que el perseguido intelectual disertara sobre su novela «Midnight children» («Hijos de la medianoche», 1981), que le valió el Premio Booker, y participara en una mesa redonda sobre la «indianización» de la lengua inglesa. En su defecto, ofrecerá una videoconferencia por Internet.
Según la agencia de noticias IANS, la policía de Rajastán se negó a comentar las imputaciones de Rushdie respecto al citado «complot».
Unos días antes del festival, líderes musulmanes indios le pidieron al gobierno prohibirle entrar al país, pero los organizadores mantuvieron la invitación alegando que «una plataforma de la literatura como esta es un lugar para la libertad de expresión en las mejores tradiciones democráticas».
En 1988, Rushdie desató la ira de los cultores del Islam, quienes consideraron a «Los versos satánicos» ofensivo a esa fe y al profeta Mahoma.
El ayatolá Khomeini, el líder supremo de Irán, emitió una fatwa en que ordenó a los musulmanes ejecutar al autor, quien durante años vivió escondido. La condena solo fue levantada en 1998, bajo la presidencia de Mohammad Khatami.
En la India, donde el libro sigue prohibido, la inmensa mayoría de sus mil 210 millones de habitantes profesan la religión hindú, pero la musulmana es la segunda comunidad confesional más numerosa con cerca de 160 millones de fieles.
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