Buscando el reconocimiento del trabajo por la paz, un grupo de mamos de la Sierra Nevada promocionará la propuesta en Europa, de la mano del vallenato de Kandy Maku.(Foto: William Rosado/VANGUARDIA)
Luego de seis meses de la salida del disco ‘Poporeando a otro nivel’, Kandy Maku, el representante de la etnia arhuaca que se le dio por cantar vallenatos, ahora va al ‘Viejo Continente’ a mostrar su cultura y a certificar que los de su raza, a través de la expresión musical, pueden hacer llegar el pensamiento indígena frente a los retos de la llamada civilización moderna.William Rosado/VANGUARDIA
Con un grupo de mamos de la Sierra Nevada, el próximo mes de marzo emprenderán una gira por varios países europeos, iniciando por España; pretenden mostrar al mundo los aportes a la paz que realiza esta tribu a través del cuidado de la naturaleza especialmente del agua.
“Yo creo que es importante que se conozca que la paz, no sólo se consigue mediando en los conflictos, que se pueden hacer aportes desde la prevención de los mismos, y uno de estos es el cuidado del agua y eso es lo que nuestros hermanos han venido haciendo hace cientos de años”, precisa.
Kandy Maku acompañará la delegación, cuya contribución será la música; dice que el vallenato que él practica está enmarcado más en lo cultural que en lo comercial, pese a que su último disco es de igual preferencia a la de muchos grupos que compiten por el mercado de las ventas y presentaciones en vivo.
“Qué bueno sería que el mundo mirara nuestra propuesta de paz, y todos nos emularan en el cuidado de los recursos, esto traería un regocijo interior en cada país y no se pensaría en guerras ni conflictos; si no logramos tal vez alcanzar en Nóbel de Paz en ese sentido, por lo menos una nominación sería suficiente”, dijo el arhuaco cantor.
Kandy, quien es sociólogo y vive en Bogotá, está contactando por estos días en Valledupar con los directivos de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenato, para buscar la posibilidad de que incluyan su grupo en alguna de las programaciones del certamen, pues lo que quiere es que los visitantes conozcan este proyecto cultural y se empapen que desde las entrañas de la Sierra hay cultores como él y como su acordeonero, Arismalder Loperena, de la etnia wiwa, que tienen la fortaleza musical para competir y para mostrar en otra dimensión la riqueza cultural de sus ancestros.
William Rosado Rincones/VANGUARDIA
