Por: Julio Oñate Martínez/ El Pilón
En torno a un artista que conquista un premio Grammy, surgen siempre  grandes expectativas y el mundo queda a la espera de nuevos logros que lo afiancen en el panorama farandulero universal. Creo que el paso siguiente para los artistas vallenatos que lo han logrado, debe ser la incorporación a su grupo del baile y la coreografía.
Cuando Vives presentó sus clásicos de la provincia, reviviendo viejos éxitos del folclor vallenato los puristas vieron con horror la nueva propuesta musical, al considerar que atentaba contra la identidad y tradición de nuestros aires vernáculos; pero el frustrado baladista de “Mochos y pelo largo” había descubierto un rico filón en el campo de la música popular al tomar audazmente el conjunto tradicional vallenato, y le incorporó un sonido más moderno y contemporáneo, con la fusión de instrumentos mestizos, indígenas y europeos buscando así obtener un efecto sonoro más universal capaz de cautivar y posicionar el vallenato en otras latitudes.
El resultado del experimento todos los conocen, pero es necesario destacar que Carlos Vives no se apartó nunca del acordeón, manteniendo siempre su condición de instrumento líder dentro del grupo, contrastando esto con lo ocurrido en República Dominicana donde el formato tradicional de acordeón, guiro y tambora desapareció al ser orquestado el merengue, al cual al incorporarle el baile y coreografía ha tenido gran preponderancia en las salas festivas de casi todo el mundo, pero con un nefasto efecto en su identidad folclórica al desaparecer el acordeón, cuya presencia solo se ha notado recientemente pero de manera muy fugaz en algunas pocas grabaciones. Este caso de los morenos de pelo quieto nos avisa y advierte como, una ruptura con la tradición desdibuja y falsea la identidad musical de un pueblo.
Otra opción plausible es la ocurrida con el mambo en tiempos de Pérez Prado, ya que gran parte del éxito de este ritmo musical se logró gracias a la presencia en la orquesta de parejas de bailarinas popularmente llamadas “Mamboletas” recordando las afamadas “Dolly Sisters” de gran porte y habilidad que contagiaban a los danzarines con su ejemplo ilustrativo de los pases característicos de este vibrante baile.
Fue la época en que el mambo conquistó el gusto de los norteamericanos permitiéndole al “Cara de Foca” llegar a vender a mediados de los sesenta cuatro millones de copias de los mambos Patricia y Cerezo Rosa. Algunos álbumes discográficos traían en la contracarátula ilustraciones sobre los pases clásicos del baile, como una forma de enseñarlo a los aprendices. Caso similar ocurrió con el cha cha chá.
Casi tres cuartos de siglo después de la muerte de Gardel, el tango mantiene la misma frescura de siempre, al tener como soporte la espectacularidad y sensualidad de esta insinuante danza.
Ubicándonos nuevamente en nuestro entorno, quienes hemos tenido la satisfacción de ver las actuaciones del ballet vallenato, sabemos que ver una pareja bailando una puya, uno de los ritmos más alegres y frenéticos que existen es algo sensacional. Acompañar a nuestros conjuntos con parejas que bailen los aires tradicionales seguro traerá consigo la adhesión de nuevos simpatizantes de la música de Francisco el Hombre, es decir, al vallenato en tarima para darle una dimensión de verdadero espectáculo hay que incorporarle baile y coreografía, e inclusive enriquecer la instrumentación convirtiéndolo en un verdadero festín audiovisual que nos abra más espacios en otras regiones del orbe. ¡Ojo! No estoy diciendo que hay que copiar a Carlos Vives.
Pienso que le corresponde a las jóvenes figuras del vallenato con su alto voltaje en tarima, su carisma y calidad y su gran temperamento musical, abrir este compás para seguir creciendo artísticamente, pero eso si interpretando los ritmos tradicionales de nuestro folclor.
Es posible que estos planteamientos escandalicen a los más ortodoxos, de los cuales hago parte, pero para la conservación de lo autóctono y tradicional, además de las parrandas están los muchísimos festivales que en diferentes épocas del año se celebran a través de lo largo y ancho de nuestra geografía.