Elías Mendoza el mejor instrumentista del Festival de Orquestas, un premio que oxigena el camino de los acordeoneros vallenatos, la mayoría subyugados por los cantantes.

Es tal el relego de los acordeoneros frente a los cantantes en el género vallenato que sus actuaciones pasan desapercibidas, y un ejemplo claro de esto es el triunfo de Elías Mendoza como el mejor instrumentista en el pasado Festival de Orquestas en Barranquilla.

Pocos medios locales le dieron la importancia que el logro ameritaba, máxime cuando su consecución está divorciada de cualquier componenda, dada la humildad del protagonista, a quien más bien han querido ‘sacar’ del grupo que comparte con ‘El Mono’ Zabaleta, precisamente porque es un hombre de cortas palabras y de poca ‘pantalla’.
Elías hereda su vena musical de su padre Alberto Mendoza, un ejecutor de la segunda generación de digitadores de este instrumento y a quien debe la condición de estudioso del acordeón a demás de su sobriedad a la hora de enfrentar la fama.
“Con Elías pasó lo mismo que cuando yo me gané el segundo puesto en el Festival Vallenato en el año 1972; eso me lo gané sin padrinos ni barras, yo vine fue a tocar a pesar de que nadie daba un peso por mí y fíjese hasta donde llegué casi que sin prepararme ni nada. Ahora mi hijo logra este importante distinción en Barranquilla, eso es grande  y prueba de que lo que se hereda no se hurta”, manifiesta orgulloso su padre.
A pesar de la poca resonancia que le han dado a este premio, el que ni siquiera la jefatura de prensa del grupo ha dimensionado, en el fondo es una gallardía de relieve, pues no es un triunfo sobre los demás acordeoneros que participaron, es por encima de toda la fusión de intérpretes de los instrumentos que se ejecutaron durante la velada carnavalera en lo que primó la métrica, afinación, agilidad, versatilidad y acompañamiento.
Es la primera vez que en los 43 años que lleva el certamen, que se destaca la actuación de un acordeonero;  considerada más meritoria dada la juventud del ejecutante y su grupo que por primera vez se presentaban en el Festival de Orquestas y Acordeones.
William Rosado Rincones/VANGUARDIA