Por Francisco G. Navarro

Cienfuegos, Cuba,  (PL) Aún queda mucho por descubrir de la relación del novelista estadounidense Ernest Hemingway con Cuba, aseguró hoy el escritor Enrique Cirules, quien lleva más tres décadas tras las huellas del Premio Nobel en la Isla.

Queda mucho por descubrir y está relacionado con la concepción filosófica de hacer literatura que tenía el autor de «El viejo y el mar», sostuvo Cirules en extenso diálogo con Prensa Latina tras concluir su participación aquí en el capítulo Cienfuegos de la Feria del Libro Cuba 2012.

Tal argumento es uno de los que desarrolla en su libro de próxima aparición «Hemingway, ese desconocido», tercer texto dedicado por el creador nacido en 1938 en el puerto de Nuevitas, norte de la oriental provincia de Camagüey, a la conexión cubana del llamado Dios de Bronce de la literatura estadounidense.

Yo antes no entendía muy bien esa cosa de la técnica del iceberg, esa forma de no hablar de la literatura que estoy haciendo, explica acerca de la concepción de un libro que él considera debe primar por su carácter persuasivo, sobre lo impositivo.

Es que se han dicho muchas mentiras sobre el tema, justifica el esfuerzo intelectual dedicado durante los últimos años a una obra de la cual ya concluyó la primera versión.

Interrogado acerca de esas invenciones señaló en primer término la supuesta desavenencia del escritor con la naciente Revolución Cubana y su partida definitiva de la Isla (25 de julio de 1960).

Ahora está demostrado que el embajador estadounidense en La Habana (Philip W. Bonsal) lo presionó brutalmente y le dijo que lo iban a considerar traidor de permanecer en Cuba, argumenta Cirules.

Y no lo digo yo, al cabo de 50 años lo escribió quien fuera su última secretaria particular en la residencia habanera de Finca Vigía, la irlandesa Valery Danby Smith (luego Hemingway, tras casarse con Gregory, hijo del escritor), en su libro «Correr con los toros», en el cual narra los dos encuentros con el diplomático durante el propio año 60 en la capital cubana.

Uno de los errores más grandes que han cometido los expertos estadounidenses en el tema Hemingway es no estudiar el entorno, porque después de 1959 se produce en aquel país una gran intolerancia con respecto a la cultura cubana, considera el autor de «Hemingway en la cayería de Romano».

Sus compatriotas han estado reticentes a estudiar a Ernest Hemingway en el medio en que desenvolvió por lo menos 32 años de su existencia, las dos terceras partes de su vida creadora, insistió.

Al uno enfocarlo de una manera diferente, en la práctica, una parte importante de su obra deberá tener una nueva relectura, añadió tras precisar que más allá de un lauro personal considera su más reciente obra el fruto del desarrollo de la cultura cubana en el último medio siglo.

Acerca del estado en que se encuentra el texto explicó que concluido el primer borrador libra una batalla con el lenguaje, porque la forma resulta determinante en el producto literario acabado.

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