Hoy lanza libro en la Biblioteca

A partir de la práctica que ha desarrollado  con sus estudiantes por más de 14 años, Nurys Rodríguez, docente  del Instituto Técnico Industrial Instpecam,  diseñó un revolucionario  método de enseñanza que recopiló en el   libro  “La inteligencia axiológica una propuesta pedagógica”. El libro será lanzado hoy en la Biblioteca Departamental.
La docente desarrolló inicialmente un proyecto empírico, a partir de la observación de sus estudiantes  y la forma como fueron respondiendo a lo que ella les proponía. Sus hijos fueron los primeros en probar el método que promovió el desarrollo sus capacidades de aprendizaje de manera rápida de tal forma que a los 18 meses de nacidos,  sus hijos  leían y resumían  y  a los cinco y seis años, respectivamente, ya habían terminado la primaria  con un coeficiente intelectual de jovencitos de 15 y 16 años. La profesora había convertido el coeficiente normal de sus  hijos a  nivel superior.
Hace 12 años la Secretaría de Educación Municipal  la convoca  a exponer en un foro municipal la experiencia significativa de lo que había hecho con sus hijos pero no tenía nada escrito, todo había sido a partir de la observación. A partir de ese momento comienza a desarrollar un método científico, con soportes teóricos y anotando minuciosamente cada avance y fracaso que obtenía con su método.
Posteriormente,  a partir de los resultados positivos con  sus hijos,  sus compañeros de trabajo  y conocidos empiezan a pedirle   ayuda para sus hijos,  algunos de ellos con  problemas de aprendizaje que no cumplían con los requisitos para estudiar en las escuelas convencionales.
De esta manera, se dedicó a desarrollar el método con niños y niñas con problemas de aprendizaje, con tan grata sorpresa que muchos de los que llegaron con el diagnóstico de que nunca aprenderían a leer,  hoy lo están haciendo. Es el caso de una joven de 18 años que llegó hace dos años de Barranquilla, sin saber leer ni escribir con un diagnóstico desalentador por parte de los expertos, y al año ya había aprendido el proceso de lectoescritura y hoy se encuentra cursando segundo  grado de primaria.
De estos casos está lleno su fundación  de nombre “Salomón del Norte” que comenzó impartiendo clases  en su casa  con 12 estudiantes y en la actualidad cuenta con 200 niños. El sostenimiento de esta escuela ha sido más por amor y pasión por  lo que hace que por los frutos económicos que recoge, teniendo en cuenta que muchas veces ha tenido que pagar de su sueldo a los profesores que trabajan en el plantel.

El proceso de aprendizaje

Inicialmente, los niños reciben clase  personalizada y a partir de la adaptación del infante, pasa a recibir clases con el resto de compañeros, en un curso no mayor de 10 estudiantes, sin importar si tienen o no problemas de aprendizaje. Los más lentos reciben más atención y de esta forma se van nivelando con los más rápidos;  de esta forma niños con síndrome de Down, dislexia, autistas, hiperactivos, superdotados  se instruyen  y conviven en una lógica de inclusión que es una de las filosofías del  plantel.
En su método, la docente aplica la teoría de  las inteligencias múltiples  que descubrió  Howard Gardner: la matemática, la lingüística, la espacial, la cinestésica, la musical, la interpersonal, intrapersonal y la  naturista. “Programo ocho actividades que desarrollan cada una de las inteligencias y potencializa las cualidades innatas que cada niño tiene”,  dice.

 La búsqueda de la educación integral

Sin embargo, “la  profe Nuri” como cariñosamente le dicen,  se dio cuenta de que algunos niños avanzaban en su parte intelectual pero su comportamiento no daba muestra de avance,  teniendo en cuenta que  algunos  se mostraban altaneros, irrespetuosos, sin  muestra aparente de valores que hicieran que la educación que recibieran  fuera realmente integral. Por esta razón en  sus anotaciones escribió “falta una inteligencia que amarre a las otras para que pueda ser realmente una educación integral”.
Comienza entonces una búsqueda que duró casi 12 años sobre la axiología que desarrolla los valores de la persona y que perfeccionaría su método pedagógico. En este camino se topa con varias personas que le van dando luces para  continuar con su búsqueda  hasta que se contacta con Toni de la Cruz, asesor de Naciones Unidas, que le ayuda a organizar  su libro  debido a la cantidad de material que había escrito.
En su libro que se lanzará hoy en la Biblioteca Departamental, la docente define la inteligencia axiológica como la capacidad humana que le permite al individuo identificar y diferenciar  las buenas acciones y rechazar las que son contrarias a sus valores. “Los niños que desarrollan este tipo de  inteligencia son coherentes en sus actos,   identifican los valores que tienen los demás, actúan primordialmente en grupo, asumen responsabilidades y derechos. La reflexión es el faro que ilumina sus decisiones que siempre favorecen lo que es justo para sí mismo  y  para los demás.

Hay que retomar la memoria

La “profe Nury” está convencida de que hay que retomar la memoria en el proceso de aprendizaje porque es como cualquier órgano que si no se utiliza se atrofia. “En nuestro plantel le damos vida a la memoria comprensiva para comprender  primero y aprender después”, dice.
También se programan  actividades para desarrollar las cinco clases de memoria: auditiva, visual, olfativa, verbal y  táctil. “Esos tipos de memoria los convertimos aquí en tipos de lectura” sostiene.
Explica que al llevarle un olor al niño y ponerlo a escribir sobre lo que huele, se le está enseñando a leer su pensamiento  aprendiendo  inmediatamente el proceso de lectoescritura. “No podemos dejar la lectura fuera de la  escritura,” asegura.
La docente sostiene que nadie es profeta en su tierra porque en muchas oportunidades ha ofrecido de manera gratuita su método a los colegios oficiales de la ciudad para  poner al servicio de los niños este método revolucionario de educación, pero es como si no creyeran que este método realmente funcione.
Finalmente, afirma que su método aporta a la educación tradicional  la flexibilidad para enseñar,  el desarrollo del pensamiento,  el respeto por las individualidades de los niños y la inclusión de la diversidad.

Sobre la autora
Nurys Rodríguez Pabón es licenciada en Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico, con especialización en Gerencia de instituciones educativas de la Universidad del Tolima. Fue profesora de escuelas primarias por más de 10 años y de bachillerato en los últimos 30 años. Asesora de Práctica docente en la Universidad Popular del Cesar, catedrática de lengua francesa en la Universidad del Magdalena y otros centros educativos de la región. Actualmente es docente de Lengua Castellana en la Institución Educativa Pedro Castro Monsalvo.

EL PILÓN