Durante semanas el escritor estuvo luchando por permanecer en pie, finalmente falleció.
Elkin Díaz y Martín Txeis eran la misma persona. Este último, era el seudónimo del novel escritor muerto hace dos días debido a una penosa enfermedad. Elkin Díaz era un desconocido, Martín, su álter ego, se hizo conocer en la escena cultural barranquillera por sus poemas explosivos y su actitud provocadora.
Hasta su madre, Guillermina Puertas, lo llama por su seudónimo a la hora de recordarlo: “desde pequeño fue fanático de la lectura y la música, componía canciones, leía libros de cuentos y novelas, imitando a su padre”. El padre, de nombre también Martín, fue quien se encargó de velar por él desde que era muy pequeño, de su progenitor heredaría su gusto por el arte. Siendo un adolescente su papá muere de un infarto.
El joven emprende a partir de ahí, un camino sibarita que lo llevaría por hogares de paso, familias foráneas que le brindaron el amor y el apoyo para poder subsistir. El rock se convirtió en su alimento, junto a un grupo de amigos con los que conformó la banda Malatesta. Johnatan Cantillo, quien se refiere al desaparecido escritor como su hermano, lo rememora con la voz entrecortada: “el primer tema que tocamos juntos fue Boys don’t cry de The Cure, él empezó escribiendo canciones, ese fue su acercamiento a la literatura, que con el paso de los años se convirtió en lo mas sagrado en su vida”.
Luego conoció el amor, una chica rubia de nombre Claudia quien fue su inspiración en los primeros años de escritura, vendrían otras mujeres en su vida, y también benefactores, conocidos profetas del arte local que sirvieron de padrinos del irreverente chico de pañoleta negra y lentes oscuros. Fue cuestión de tiempo para que sus poemas empezaran a conocerse, los temas recurrentes en su obra recordaban por momentos los momentos más angustiosos de Raúl Gómez Jattin.
El talento de Txeis fue tan conocido como su fama de poeta maldito. “Aunque Martín creyera que “los mejores artistas mueren jóvenes”, como me lo dijo alguna vez en Caza de Poesía, donde varias veces leyó su obra, creo que todavía tenía un bravío mar de cosas por decirnos. Poesía a su partida y reverencias ante el recuerdo de su corta vida y obra”, afirmó en un comunicado enviado vía mail, el artista integral Aníbal Tobón.
Últimamente Martín volvió a hacer música al lado del grupo ¾ de adrenalina, videos en Youtube muestran al enfant terrible cantando descamisado, descarnadas letras que lo definían en su esencia.
Con solo 28 años, Martín Txeis figura desde ya como un mito de la poesía barranquillera, ayer durante su entierro, las muestras de cariño fueron infinitas. Figuras de las letras locales como Fadir Delgado, Fabiola Acosta, Róbinson Quintero o Ruth Castelar, se mostraron visiblemente afectados y coincidieron que la pérdida de Martín es irreparable para la escena literaria de la ciudad.
Su cuerpo fue cremado y el destino de sus cenizas comienza a levantar polémica entre sus amigos, quienes se consideran con el total derecho de decidir, y su familia biológica.
Como dice la canción de The Cure, que tanto le gustaba al escritor, Los chicos no lloran, pero ayer en su despedida, no quedó uno que no lo hiciera. Dentro del ataúd sus colegas colocaron sus más representativas pertenencias, una pañoleta negra y unas gafas de espejuelos oscuros. Martín murió en plena época en que los robles se cargan de flores rosadas que caen con el fuerte viento, como lo escribió en uno de sus poemas. El mito apenas comienza.
Por John Better Armella
