¨Los últimos juglares¨ es el nombre que llevará el documental que estaremos lanzando, Dios mediante, en el marco del 45° Festival de La Leyenda Vallenata en la ciudad de los Santos Reyes, por eso a partir de hoy iniciamos una serie de escritos que condensan entrevistas y narrativas de verdaderos juglares vallenatos, como un adelanto de lo que ustedes podrán ver en el documental del que les hablo, el cual fue realizado en los patios de seis de nuestros juglares: Hermanos López (Miguel y Pablo), Náfer Durán Díaz, Vicente “Chente” Munive, Leandro Díaz. Alberto Rada y Lorenzo Morales (Q.E.P.D.).
En ese documental entrevistamos a dos de los más importantes historiadores y folclorólogos criollos como son Ciro Quiroz Otero y Tomás Darío Gutiérrez y obtuvimos valiosos relatos y conceptos, algunos de los cuales compartiremos en estas próximas entregas.
A los abogados Quiroz y Gutiérrez les preguntamos qué significa para ellos la expresión Juglar Vallenato y esto fue lo que respondieron:
Ciro Quiroz: “Un juglar vallenato tradicionalmente es un narrador de sucesos sociales comunitarios, una persona que describe la parte histórica de su comunidad, transmitiendo las noticias a través de versos y cantos, como ejercicio de mnemotecnia para fijar los recuerdos.”
Tomás Darío Gutiérrez: “El concepto criollo de un juglar vallenato es aquel hombre que difundía la música vallenata a través de su mundo, un mundo que se iniciaba en Riohacha hasta llegar al Río Magdalena; el juglar iba de pueblo en pueblo, muchas veces detrás de los viajes de ganado llevando mensajes musicales, interpretando el acordeón, llevando sus propias canciones, aprendiendo de los juglares que encontraba en el camino; esa era su función: los juglares eran transmisores de mensajes.”
Pero este último experto, también nos dijo que “el concepto de juglar ha evolucionado mucho, a tal punto de que al que le llamamos juglar hoy no es el mismo que el juglar de hace cincuenta años; al actual juglar hay que sumarle los elementos de la sociedad deconsumo, el juglar de aquellas épocas no vivía de su música, esa era su forma de vida; vivía de la ganadería , de la agricultura del contrabando de tabaco o de licor, el juglar actual es objeto de contratos y ve que el mundo le cambia todos los días y él debe adaptarse a ese mundo, mientras que el antiguo juglar vivió en un mundo congelado por más de un siglo”
Y luego conversamos con los verdaderos juglares; esto fue lo que nos dijeron:
A Lorenzo Morales lo entrevistamos el día 4 de enero de 2010 en el patio de su casa del barrio primero de mayo de Valledupar, a sus 96 años y esto fue lo que nos narró sobre la famosa piqueria con Emiliano Zuleta Baquero: “Una vez estando mi Mamá viva Juana Morales, ella torcía el tabaco y me mandó a Urumita a buscar un tabaco en rama; ya Emiliano y yo éramos como de veintiún y no nos habíamos visto nunca, pero ambos éramos músicos; total que la gente le dio el pitazo a Emiliano de que Lorenzo Morales estaba en Urumita y allí se dio el primer encuentro; después vino una fiesta de la virgen de Chiquinquirá y trajeron los músicos de Villanueva a Urumita; estaba Chico Bolaño y habían una cantidad de acordeoneros de talla; esa vez hicimos una parranda de dos días y después yo me vine pa´ Guacoche y no volví más a Urumita, solo que a veces iba de pasajero al Molino, porque mi mamá era del Molino y mi Papá era Riohachero: llamaban Epimenio Herrera. Emiliano y yo llevábamos la música en la sangre y no andábamos con vaina para decirnos las cosas en los cantos, pero una cosa inofensiva y un día en una parranda yo le dije compadre yo quiero que hagamos un pacto si yo me muero primero usted no toca más acordeón y si usted se muere primero yo no toco más acordeón y ese pacto se lo cumplí”.
Respecto a la paga manifestó el maestro Morales: “en esa época casi no recibíamos remuneración, tocábamos más por diversión, cuando yo compuse la canción llamada El Errante se la hice a una mujer que no pude conquistar y de pura decepción cogí el camino a pie de Villanueva para Guacoche y entonces le compuse el paseo que dice así:
Tengo que vivir errante en la vida
por tu amor que me ocasiona demencia
Siento que mi corazón me titila
Pienso que la criminal es la ausencia”
Y son muchos los hermosos relatos que nos narra Lorenzo de su vida de auténtico juglar vallenato, que viajaba a lomo de burro, mula y a veces a pie, de pueblo en pueblo con su acordeón terciao, cantando y verseando; a esos juglares es a los que nos referimos cuando empleamos ese término y no a lo que hoy denominan Juglares Urbanos. Ese Documental debe ser una joya de nuestra cultura.
COLOFÓN: Este fin de semana Dios mediante, estaré en Riohacha disfrutando del Festival Francisco el Hombre, el Malecón y la calle ancha me esperan, el homenaje será para el más grande acordeonero de toda la historia Alfredo Gutiérrez. Allá nos vemos primo.
jorgenainruiz@gmail.com

