Naciones Unidas, (PL) Venezuela rechazó hoy en Naciones Unidas los intentos de «diluir el objetivo de la conservación y legitimar la práctica de ponerle precio a la naturaleza» y de vincular el patrimonio natural con el comercio.
La protección del medio ambiente es un objetivo fundamental del desarrollo sostenible, advirtió el ministro consejero de la misión venezolana ante la ONU, Lautaro Ovalles, al analizar el informe de un panel de Naciones Unidas sobre desarrollo sostenible.
El diplomático rechazó la propuesta contenida en el documento sobre la creación de un llamado Consejo Mundial de Desarrollo Sostenible y, por el contrario, llamó a fortalecer el Consejo Económico y Social de la ONU y su comisión sobre ese tema.
Opinó que el informe propone formulaciones y metodologías excluyentes y mecanismos que responden a intereses de un pequeño grupo de países, como el establecimiento de un nivel de igualdad entre las empresas y los mercados frente a los Estados.
En ese sentido, puntualizó que los Estados responden a los intereses públicos, mientras que las empresas multilaterales y las inversiones privadas a beneficios de particulares.
También advirtió que el documento no hace distinción entre la producción y el consumo de los países desarrollados y de los subdesarrollados y tampoco cuestiona el modelo depredador de la naturaleza que hoy impera en el mundo.
Sostuvo que la actual división del mundo entre el Norte y el Sur es una realidad histórica que se proyecta desde los tiempos coloniales y que bajo las nuevas formas del capitalismo global reproduce la pobreza, la desigualdad y la injusticia en el mundo.
Ovalles pidió que se respete el principio de responsabilidades comunes y diferenciadas y el acceso de los países subdesarrollados a la tecnología.
Además, denunció a los sectores privados e instituciones financieras especulativas que utilizan los mecanismos de mercado para saquear países, desconocer los derechos sociales, provocar la degradación de la naturaleza e imponer condiciones al desarrollo.
El representante de Venezuela rechazó la llamada revolución verde agrícola, la cual calificó de principal causante de los problemas de inseguridad alimentaria de muchos países.
También se opuso al concepto de economía verde como el nuevo paradigma para alcanzar el desarrollo sostenible, «cuando lo que se busca es patentar la mercantilización de los recursos naturales».
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