En la conmemoración de los 323 años de la ‘perla del Fonce’ se reunieron dos de los intérpretes y compositores más emblemáticos de nuestro país: Alci Acosta y el Checo Acosta. Ambos, (padre e hijo), cada uno desde su género, pero con el mismo sabor costeño que los caracteriza, descrestaron al pueblo sangileño y a los turistas que gozaron y hasta sollozaron.con sus voces.
Este sábado, Alci, como un regalo al municipio, ofreció una emotiva serenata de bolero en el Parque Principal y en medio de la interpretación de sus éxitos como ‘La copa rota’, ‘Traicionera’, ‘El último beso’, ‘La cama vacía’, entre otros, evocó sentimientos de nostalgia entre los espectadores, producto de la capacidad que tiene este género, como decían varios en el público, “de llegar hasta lo más profundo del alma”.
“Desafortunadamente está un poco olvidado el bolero pero hay gente que todavía lo quiere y lo recuerda. Estas personas que lo aman nunca se olvidan de él. Hay que mantenerlo, y preservarlo”, explicó Alci a Vanguardia Liberal tras su presentación.
Posteriormente a esta serenata, la rumba se trasladó al Coliseo de Ferias en donde el Festival de Orquestas ‘calentó’ la fría noche sangileña. Entrando a la medianoche el Checo Acosta puso a bailar a todo el público con sus más conocidos éxitos como el ‘Chemapalé, la ‘Checumbia’, entre otros, y añadió a estos temas carnavarelos su más reciente éxito la ‘Chepuya’.
Además de su repertorio tradicional, hizo un sentido homenaje a “su hermano mayor”, Joe Arroyo, interpretando temas del fallecido artista y, por supuesto, la composición que le hizo tras su muerte:
“Estoy muy feliz de estar tocando con mi orquesta hoy, pues estamos cumpliendo 24 años en la música”, dijo emocionado Acosta y seguidamente presentó la primera canción que grabó, dedicada a su hija Nataly. El homenaje a su padre tampoco pudo faltar, así que con la jocosa frase: “yo me llamo Alci Acosta” el soledeño cantó los entrañables temas de su padre.
