Washington, 12 abr (PL) El estado de Connecticut planea abolir la sentencia de muerte, y se convertiría en el departamento estadounidense número 15 que ratifica ese paso en contra de la pena capital.
La Cámara de Representantes estadual pasó una enmienda legislativa con ese objetivo, tras una votación positiva de 86-63 y luego que el Senado aprobara igual proyecto la semana anterior.
Estoy listo para convertir en ley esta propuesta, una vez que llegue a mi escritorio la firmaré sin demora, comentó el gobernador Dannel Malloy, un demócrata.
Congresistas de Connecticut ya plantearon una iniciativa similar en 2009, pero aquel mandato fue bloqueado por la gobernadora de entonces Jodi Rell, una republicana.
Michael Ross, un asesino serial, fue el último convicto del Constitution State en morir por inyección letal en 2005. Actualmente 11 prisioneros esperan en el corredor de la muerte para la aplicación de este veredicto.
Aunque el gobernador Malloy certifique la nueva legislación, de todas maneras estos reos morirán porque la ordenanza es prospectiva y, por ende, no aplicable a los ya condenados a la máxima sentencia.
Otros estados en la misma línea preceptiva son New Jersey, New Mexico, New York, Alaska, Hawaii, Iowa, Maine, Massachusetts, Michigan, Minnesota, North Dakota, Rhode Island, Vermont, West Virginia y Wisconsin.
El año pasado, por primera vez desde 1976 cuando se reintrodujo la pena capital en Estados Unidos, el número anual de nuevas condenas a muerte fue inferior a 100.
De acuerdo con el Death Penalty Information Center (Centro de Información sobre la Pena de Muerte), en este país se han ejecutado a mil 277 presos durante los últimos 36 años, 477 de estos casos se concretaron en Texas.
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