México, (PL) Más de 80 mil personas visitaron hasta hoy la muestra Fernando Botero: Una celebración, dedicada al afamado artista colombiano, abierta al público en el Palacio de Bellas Artes de esta capital hasta el 17 de junio.

Justo este 19 de abril el mundo festeja el cumpleaños 80 del artista latinoamericano vivo más reconocido y cotizado en la actualidad.

Botero, dueño de un particular estilo de volumen figurativo con siluetas desmesuradas y sensuales, ha logrado que personas de distintas generaciones y continentes reconozcan su obra ya inconfundible.

En México la festividad comenzó desde el pasado 30 de marzo, cuando el presidente Felipe Calderón dejó oficialmente inaugurada la exposición que incluye 177 piezas, entre pintura, dibujo y escultura, exhibidas en la explanada y al interior de Bellas Artes.

Es una de las exposiciones más completas a nivel internacional sobre la obra del pintor colombiano y recoge parte de la producción artística del creador en los últimos 65 años, indicó un comunicado de prensa de la Secretaría de Cultura.

¿Por qué mi padre no podía pintar flaco?, se preguntaba desde niña su hija Lina Botero, quien es la curadora de la muestra.

Quizá la respuesta está en una frase del pintor a propósito de una exhibición en la Marlborough Gallery de Nueva York en 1972: «Mi problema formal es crear sensualidad a través de las formas  engordo a mis personajes para darles sensualidad. No estoy interesado en los gordos por los gordos».

«Las mujeres de Botero no son gordas, son espacio. No son glotonas de dulces y pasteles. Tienen hambre de espacio», aseguró el escritor Carlos Fuentes en el texto titulado Mujeres, incluido en el catálogo.

Sin embargo, más allá de su popularidad y éxito comercial, lo que ha caracterizado a Botero es «su voluntad de mantenerse fiel a sus convicciones artísticas, sin importarle lo que piensen los demás», dice Lina, su hija.

«Amo la paleta, la pintura, los colores, los pinceles y el olor a trementina. Hago mis obras con mis propias manos. No saben los artistas de hoy en día de lo que se pierden», expresó el pintor, nacido en Medellín, Colombia, en 1932.

México fue el país que tuvo una influencia determinante en los años de formación del artista y que vio nacer su estilo en 1956 cuando, en un parque del Distrito Federal, Botero (de entonces 24 años) dibujó una mandolina alterando sus proporciones.

Ahora los cientos y cientos de transeúntes capitalinos aprovechan su paso por la explanada del Palacio de Bellas Artes para tomarse una foto al lado de las esculturas monumentales de esas hermosas mujeres de Botero.

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