Por Alfredo G. Pierrat

Caracas, 10 may (PL) Los programas sociales que desarrolla el Gobierno del presidente Hugo Chávez en Venezuela desde hace varios años aparecen hoy como un serio dilema para los sectores opositores, a cinco meses de las elecciones presidenciales.

Para el candidato que representa a toda la oposición con vistas a esos comicios, Henrique Capriles Radonski, las misiones sociales constituyen un verdadero problema, porque no las puede criticar abiertamente, como quisiera, pero tampoco las puede defender.

Desde que surgieron, poco después de la llegada de Chávez al gobierno en enero de 1999, los sectores conservadores las convirtieron en blanco de sus críticas y Capriles, cuando asumió la gobernación del estado Miranda, hizo todo lo posible por desmontar lo hecho por su predecesor en el cargo.

Por lo que se sabe del programa de gobierno que aplicaría si triunfara en la cita de octubre próximo, sería muy difícil mantener esos programas, entre otras razones porque cortaría sus fuentes de financiamiento al volver a privatizar a la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y otros entes públicos.

Pero Capriles y los sectores que lo respaldan, en modo alguno pueden ignorar que esos programas «son una realidad que ha construido la Revolución Bolivariana», como expresó la víspera la vicepresidenta del gobierno para el área social, Yadira Córdova.

«No hay manera de luchar contra una realidad que ha venido construyendo la Revolución», dijo la también ministra de Educación Universitaria en declaraciones al programa Dando y Danto, de Venezolana de Televisión, al referirse a las críticas opositoras contra las misiones.

Córdova destacó que «el pueblo venezolano se ha apropiado de las misiones socialistas y no permitirá que haya un retroceso en las áreas que son atendidas por estos programas sociales».

«Las misiones son expresión del Poder Popular, no avanzan sin el Poder Popular Las misiones no pueden ir para atrás, las misiones se van a profundizar», enfatizó.

Ante esas realidades, si Capriles ataca las misiones y expone abiertamente el propósito de suprimirlas, corre un serio riesgo de reducir aún más el limitado porcentaje que le atribuyen las encuestas en la intención de voto y, a la vez favorece la reelección de Chávez.

Pero si las defiende, no logrará otro resultado que también beneficiar al mandatario, por aquello de que siempre es mejor el original que la copia.

Ante ese dilema, el candidato opositor parece haber optado por una fórmula intermedia y ahora asegura que no las suprimirá si llega al gobierno, algo que muy pocos le creen.

Mientras tanto, su equipo de campaña prepara una propuesta de ley que encuadre todos esos programas, una opción que tampoco parece tener futuro.

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