Por María Julia Mayoral
Managua, 22 may (PL) Los pronósticos en Nicaragua de más lluvias por temporada invernal reavivan la alarma de ambientalistas por el deterioro del río San Juan, un caso que remite a litigio inconcluso con autoridades de la vecina Costa Rica.
Nublados y precipitaciones persisten sobre el país debido a una vaguada sobre la costa al Caribe y una zona de convergencia intertropical en la región del Pacífico, confirmó el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales.
Según los expertos, la frecuencia e intensidad de los aguaceros irán en aumento como es usual en esta época del año; ante los hechos, representantes de distintas organizaciones solicitaron ayer al presidente Daniel Ortega activar el sistema de vigilancia temprana con alerta amarilla para el área del Río San Juan.
La petición tiene en cuenta que comunidades ubicadas en esa cuenca pueden quedar incomunicadas debido al incremento de los sedimentos en el torrente fluvial por la construcción de una carretera costarricense en la ribera sur.
Agrupaciones como el Fondo Nacional del Reciclaje (Fonare), la Asociación de Geólogos y la Fundación Amigos del Río (Fundar) hicieron notar el peligro en documento remitido al mandatario.
Normalmente en esa zona llueve de 10 a 11 meses al año, pero ahora hay que sumar los riesgos asociados a la construcción del vial, pues la tala de árboles y el movimiento de tierra con equipos aumentan los sedimentos.
Según Kamilo Lara, presidente del Fonare, está latente una alerta roja; es decir, emergencias por catástrofe a causa del flujo de lodos hacia el San Juan, con incremento superior al 75 por ciento luego de la devastación del terreno para hacer la carretera de más de 100 kilómetros.
Los vertimientos pueden llegar a alcanzar un total de 40 mil toneladas diarias con las precipitaciones del invierno, en perjuicio también del río Colorado en suelo costarricense, señaló el estudioso.
Nuevamente los especialistas sugirieron que la convención mundial sobre humedales (Ramsar) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) contribuyan a la supervisión del terreno hasta conseguir su estabilización.
También defensores del medio ambiente planean un recorrido técnico por el área dañada los próximos días 24 y 25, notificó Fonare.
La carretera pone en peligro inminente la existencia de ese cuerpo de agua, la cuenca posee suelos muy blandos que recibieron cortes transversales sin ninguna medida de contención y los movimientos de tierra van directo el fluvial, dijo el jurista Manuel Madriz.
Con la disminución de la profundidad, el río dejaría de ser navegable y algunas partes podrían convertirse en humedales, lagunas o pantanos, comentó.
La carretera es motivo de procesos judiciales en las cortes Centroamericana e Internacional de Justicia (CIJ) por los perjuicios ambientales.
En enero último, la CCJ solicitó la suspensión de la obra como medida cautelar, tras comprobar las afectaciones al ecosistema y se espera que próximamente emita sentencia definitiva sobre el caso, mientras el fallo de la CIJ podría demorar al menos dos años.
El pasado 10 de mayo, durante una audiencia de la CCJ celebrada en Managua, los demandantes demostraron que la ejecución del vial viola el Derecho Comunitario Centroamericano, así como 11 convenios y tratados mundiales de protección y conservación de los recursos naturales.
La zona fronteriza, objeto del diferendo, integra el corredor biológico mesoamericano, alberga uno de los ecosistemas más sensibles, extensos y diversos de la América tropical y es el desaguadero de la mayor cuenca de Centroamérica, fundamentaron.
De acuerdo con los peritos, la deforestación afecta poblaciones de animales como las del jaguar, el perezoso, el danto, el chancho de monte, los sapos y la lapa verde, un ave propia del norte costarricense.
Por el vertido de sedimentos se modifica igualmente el hábitat de manatíes, nutrias, cocodrilos, róbalos, camarones, peces sierras, tiburones Toro y sábalos reales, especie que realiza sus migraciones desde el Caribe hacia el lago Cocibolca en Nicaragua, expusieron.
De cumplirse los cálculos climáticos, las precipitaciones irán en ascenso, ojalá no ocurra lo mismo con los perjuicios al río San Juan de Nicaragua.
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