La Habana, 22 may (PL) Una réplica en madera de casi 10 metros de alto del mitológico Caballo de Troya se emplaza en un parque capitalino, a donde acuden a diario cientos de personas para descubrir qué esconde en su interior esta gigante escultura.
Ni guerreros ocultos para ocupar la antigua ciudad de Troya como cuentan las crónicas de Homero, ni cargamentos de armas para su estratégica conquista, la pieza de 11 metros cúbicos de tableros alargados ubica tras una inclinada escalera una pequeña galería, que exhibe obras de jóvenes artistas.
Proyecto de los cubanos Claudia Hechavarría y Alberto Matamoros para la oncena bienal de La Habana, la instalación se ubica en el parque de 15 y 16 en la barriada del Vedado, sitio que además tributa al fallecido pintor Wifredo Lam.
Seis semanas bastaron para el ensamble y montaje de sus piezas, tras dos años de trabajo previo de diseños y bocetos para concebir de manera definitiva el proyecto. Le incorporaron además equipamiento técnico para ofrecer ventilación e iluminación.
Ubicarlo aquí tardó solo dos días. Fue un gran reto, pero contamos además con la ayuda de mi padre, relató Matamoros a Prensa latina.
Más de 700 personas llegan a diario desde su apertura hace ya una semana. El público hace largas filas y acceden en grupos de 10. La entrada la concebimos de manera dinámica y muchos incluso sorprendidos, tocan a la puerta a la medianoche para apreciar la muestra aquí exhibida.
Cada semana mostraremos piezas de exponentes de las nuevas generaciones, ese es nuestro objetivo, promover la obra de artistas jóvenes. La próxima, adelantó, será de Kelvin Castro, después estará Omar Yero.
Más allá de la gran obra escultórica, el Caballo en La Habana se convertirá en una galería itinerante. Una vez concluida la bienal el próximo 11 de junio recorrerá otros parques habaneros. Nos han propuesto instalarlo en la Plaza Vieja del centro histórico, adelantó Matamoros.
Con otros tres proyectos en mente, el dúo de artistas perfila los detalles de su próximo trabajo de gran formato: será una pirámide con la misma tónica de ubicar un espacio de exhibición en su interior.
Pero esta escultura monumental, en la que utilizaremos la poli-espuma (derivado del petróleo) como soporte, tendrá en sus paredes un típico solar cubano, detalló el artista.
lac/alb
