Oscar Ariza Daza

Este jueves 24 de Mayo participaré como votante y jurado en la elección de los diferentes representantes de los estamentos que integrarán el nuevo Consejo Superior Universitario en la Universidad Popular del Cesar.

A pesar del pesimismo radical que afecta a muchos de quienes insisten en que las oportunidades no están dadas para el cambio, ni el desarrollo de nuestra universidad, esperamos que haya un participación masiva y contundente, que privilegie la academia, la ciencia y la moralidad, para que por fin se castigue con un voto negativo a quienes desde odios, envidia y chismes; -elementos constitutivos de una visión mediocre que nada tiene que ver con títulos académicos-, siguen defendiendo las viejas estructuras que vienen afectando la universidad.

Por repetirse tanto, se ha vuelto tradicional la proliferación de personajillos con poca capacidad formativa, a pesar de sus enormes títulos, pero con habilidades especiales para desinformar y alimentar odios en un centro de formación superior como la UPC, donde la tolerancia y el respeto a la diferencia deberían actuar como principio fundamental de progreso y no como pretexto de estigmatización y persecución.

Preocupa que pese a la buena voluntad de quienes hoy administran nuestra alma mater, las obsesiones de poder de aquellos que desequilibran desde sus malos consejos y asesorías, la universidad no salga del ambiente en que viene sumida por una mala costumbre que en lugar de desaparecer, tiende a fortalecerse.

A muchos profesores se le sigue persiguiendo porque la mafia creada por quienes pretenden desequilibrar, ha tenido y tiene el poder para acercarse a todas las administraciones de turno, para tomar ventaja de la situación, sembrando odio y desinformación.

Quienes no producen resultados científicos, ni académicos, pero poseen un talento sobrenatural para sembrar odios y exclusiones, siguen haciéndole un daño irreparable a la institución, mediante chismes y azuzas que han ocasionado el despido de docentes y administrativos, que hoy tienen en jaque presupuestal a nuestra universidad debido a los múltiples fallos judiciales que ordenan el restablecimiento del derecho a quienes le fueron vulnerados como resultado del malévolo capricho de aquellos que al oído de quienes administran, influyen hábilmente para alimentar la violencia.

En el 2004, un viernes 23 de Julio, – día de la semana predilecto para los despidos- un rector encargado, me declaró insubsistente como docente de planta, por ser sobrino del rector a quien él remplazaba, pero increíblemente el lunes, gracias a la defensa de un grupo de profesores del sindicato ASPU, quienes le dieron a conocer mi hoja de vida, fui llamado al despacho del rector, quien en un acto de gallardía reconoció que se había equivocado en su resolución, porque muchos de quienes siembran el odio le habían puesto la cabeza grande, alimentándole rencores para que me echara y así tomara venganza de mi tío.

Un año más tarde, 24 de Junio, también viernes, sufriendo los odios inmerecidos por ser sobrino del rector saliente, volví a ser declarado insubsistente como profesor de planta, por otro rector recién posesionado, quien en un acto contradictorio, me contrató de inmediato como docente catedrático. Afortunadamente, la justicia protegió mi derecho y el de más de una decena de profesores que fueron despedidos en iguales circunstancias y pudimos ser reintegrados años más tarde.

Hoy las cosas no han cambiado mucho, pues a espaldas del rector, y pese a la buena intención que ha manifestado de armonizar nuestra universidad, desde los mandos medios, se sigue persiguiendo y presionando en forma perversa con las asignaciones académicas a los docentes, se niegan o aprueban ascensos, puntos o mejoramientos salariales a algunos profesores y a otros no, pese a estar en las mismas condiciones de vinculación.

Por eso es que este jueves, quienes aspiramos a un cambio en la Universidad Popular del Cesar, debemos asistir masivamente a las mesas de votación, para que El Consejo Superior Universitario quede integrado por académicos reales, que les duela la universidad y no que le sirvan a esa mafia enraizada que por todos los medios quiere impedir el avance de la UPC.

*@Oscararizadaza/BITÁCORA/El Pilón