EL TINAJERO

Por  José Atuesta Mindiola

 La  guerra es la negación de la vida. Para los que andan  en la montaña, camuflados de guerreros,  ningún bosque es madriguera para sus letales hazañas, porque  hasta la mansedumbre del árbol es espina que les sangra la piel. Viven en permanente vigilia, como el cazador que teme ser cazado; se ocultan de su propia sombra, ellos saben que la guerra reduce el territorio al tamaño de los pies. Es el tiempo del cambio, es el tiempo del compromiso de vivir y ponerle fin al conflicto armado.     El  tiempo del cambio o el tiempo de vivir, es el tiempo de la seguridad y de la de la  justicia: eficiente, trasparente y ecuánime. La razón primigenia de La Ley, es defender la vida y los derechos ciudadanos; por lo tanto,  los legisladores y los que aplican la justicia no pueden dejarse tentar por el Síndrome de la Tauromaquia, que es la tendencia manifiesta de defender al victimario por su jerarquía social (el torero) y  de olvidarse de la víctima (el inerme toro). Pero tal parece que este Síndrome  es la tendencia oficial, ahora de los altos funcionarios del Ministerio de Justicia se escuchan voces: que las cárceles no pueden llenarse de conductores borrachos; pero son indiferentes ante las denuncias de los familiares de numerosas víctimas que por culpa de los conductores borrachos están los cementerios repletos. Estos funcionarios, también pregonan que el hacinamiento de cárceles es un detrimento excesivo contra los derechos humanos, por lo tanto no se pueden penalizar tantos delitos, como la  sevicia de regar ácido en el rostro de las mujeres y realizar atracos callejeros. Es decir se les entrega licencia a los delincuentes para que sigan gozando de la impunidad; pero se olvidan que  lo constitucional de un Estado de Derecho para castigar a los que delinquen en contra la vida,  es construir mejores cárceles con las condiciones fundamentales para la resocialización de los detenidos.    Es tiempo de que el Estado sea el primer defensor de la Constitución. A las empresas explotadoras mineras deben exigirles cumplir con los protocolos de protección del medio ambiente. Es cierto que la minería genera regalías para reinvertir en el desarrollo, pero no se puede negar  que a los pueblos vecinos les afecta la contaminación.  A través de una canal nacional de televisión, habitantes cercanos a la minas de Cerro Matoso en el departamento de Córdoba, denunciaron que por la alta contaminación de la explotación minera padecen de graves infecciones en la piel y en los intestinos. Y el Estado debe ser más eficiente en hacer cumplir el Derecho Constitucional que tenemos todos los ciudadanos de disfrutar de un ambiente sano.      El tiempo de vivir, es el tiempo de ser honesto con la patria, de cumplir a cabalidad con las funciones que nos corresponden. El tiempo de vivir es el tiempo compartir más con la familia, de celebrar la vida, de respetar las leyes y de practicar la cultura ciudadana.

DECIMAS AL NACIMIENTO DE UNA HIJA
Por  José Atuesta Mindiola

I

Bella Daniela Sofía
hay en tu mirada tierna
un susurro de cisterna
con  remanso en sinfonía;
sublime reina la alegría
por tu angelical presencia,
se irradian de florescencia
Lisbeth y Augusto Daniel,
que parecen un  bedel
de  tu sagrada existencia.

II
Con el corazón describo
de tus padres las sonrisas
que son perfumes de brisas
en las ramas de un olivo.
Y como yo siempre vivo
abrazado a la poesía,
pido a Dios por ese día
en que tus ojos se abrieron,
y tus padres te dijeron:
hija, Daniela Sofía.