Giomar Lucía Guerra Bonilla*

No es fácil escapar al hechizo de Cartagena. Allí lo maravilloso convive con lo cotidiano. La antigua ciudad encerrada en las murallas, fortificaciones bañadas por el Mar Caribe, sus callejuelas, las interminables filas de balcones, el sonido de los carruajes cuando dan un paseo nocturno a los turistas a la luz de las viejas farolas, conviven con la otra Cartagena fea e invisible. Pero este último no es el tema. Nos vamos a referir a la riqueza musical y artesanal mostrada la noche de la coronación, evento que se está convirtiendo en una oportunidad para revelar el talento nacional.

Las mujeres de mi tierra. Es el caso del versátil músico Francisco Zumaqué, figura conocida nacional e internacionalmente, sobre el cual haré una breve reseña. Nacido en Montería, hijo de Francisco Zumaqué Nova (q.e.p.d) el de “Los Macumberos del Sinú”, también intérprete, compositor y arreglista. Forjador de la dinastía Zumaqué, quien además de hacer historia con su ritmo la macumba, participó en las más importantes agrupaciones de su tiempo, como la Sonora Cordobesa.

“Padres cantores, hijos jilgueros”. Francisco- Pacho- Zumaqué Gómez a pesar de su sólida formación, se define como un músico de raíces campesinas y populares. Su hermana Edilma, Maestra de música y Directora de varias agrupaciones corales en Montería, me contó que su tatarabuelo fue un marino mercante que llegó de Yucatán (México), a fines del siglo XIX, Sinú abajo llegó a Montería. El hijo más famoso de esta familia –Francisco Zumaqué Gómez- dice que le gusta su apellido indígena y que en su hogar cuando niños todos tocaban instrumentos musicales. Su bisabuelo el bombardino, los demás saxos, guitarras e instrumentos típicos, era costumbre cotidiana.

Con la formación musical del ambiente familiar y la académica bajo la dirección del Maestro francés Exbrayat, a muy temprana edad viaja a Medellín, donde estudia armonía y contrapunto bajo la dirección del maestro Mario Gómez Viñes, formador de renombrados músicos colombianos. Continúa estudios en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional en 1970, de aquí sale para París donde permaneció hasta 1977. Hoy, se mueve entre Colombia y el exterior.

Es un músico del mundo que ha sabido adaptar la nuestra, primitiva y popular en composiciones orquestadas dándole un toque vanguardista y renovador, ejemplo su porro novo. Son considerados notables los arreglos que ha hecho de obras de José Benito Barros (q.e.p.d.) y Lucho Bermúdez (q.e.p.d). Ha hecho arreglos para la Fania All Star, Cheo Feliciano y Eddie. Ha compuesto música para cine, televisión, comerciales mundiales de futbol. Fue galardonado en París con el Gran premio composición Lili Boulanguer (1973), Mención del premio Príncipe de Asturias (1974), Segundo concurso Latinoamericano de composición de Río de Janeiro.

Reconocido por saber preservar la rica tradición nativa aliándola con las corrientes más exóticas de otros países y culturas, experimentos posibles por su sólida formación que le permite dar ritmo y métrica contemporánea a toda su creación.

El Maestro Zumaqué afirma: “ nuestra materia musical es profusa y generosa. Nada tiene que envidiar a la del resto del mundo. Tan buena como nuestra pintura o literatura. Hay que darle ropaje actual, sofisticado y moderno…”

Nadia Boulanguer fue su maestra, y consejera. De ella dice “me enseñó a respetar la tradición musical viva y fuerte de mi tierra”. Nadia formadora de generaciones de intérpretes, de Stravinsky y Copland a Piaosla y Zumaqué.

“Sus arreglos de la mejor música de Colombia suenan con sello tan suyo, de color y ritmo tan individual, que siguen siendo, por supuesto las mismas piraguas, los sanfernandos, las velas prendidas, que tanto se quieren, pero desde el ataque se reconoce la voz fresca en color y textura, audaz en ritmo, de diseño instrumental claro y contranstante en sus fuertes acentos.” (Bernardo Hoyos. Francisco Zumaqué)

Es un invitado frecuente de encuentros sobre tratamiento del lenguaje musical tradicional en expresiones contemporáneas, quien considera que debemos tomar para siempre el sendero de nuestra vereda tropical.

Me duele el alma. La noche era propicia. También lució sus voces el grupo de tamboras “María Mulata”, que en el Festival de Viña del Mar cazó el Gaviota de plata modalidad folclórica. Grupo dirigido y vocalizado por la sangileña Diana Constanza Hernández Álvarez, voz líder y coautora del tema. El texto rescata el bullerengue, una de las tonadas más importantes del repertorio melódico de la Costa Caribe. Ritmo alegre, lleno de energía y fuerza vital Combina música y danza y en él están presentes los tambores, cantos y palmas propios de los ritmos con herencia africana.

Son para el mundo. No podían faltar, en cuanto a música vallenata, Jorge Celedón y Jimmy Zambrano, joven agrupación ganadores del Segundo Grammy en la recién creada categoría vallenato-cumbia con el álbum “Son para el mundo”, quienes actuaron la noche del once de noviembre.Un fuego de pura sangre. Llegaron también Los Gaiteros de San Jacinto, con un apreciado galardón, el Grammy en la categoría mejor álbum del folclor, obtenido con la producción “Un fuego de pura sangre”. Fue muy lucida también la presentación del grupo tropipop.

Colombia un país hecho a mano. En esta oportunidad el concurso nacional de belleza lleno de inspiración al resaltar el trabajo de nuestros artesanos, tanto en la decoración del escenario, como en desfile de traje artesanal, ( antes traje de fantasía), elementos decorativos que destacan la belleza, originalidad de los artesanos de la región. En esta oportunidad se hizo presente el pueblo Zenú con Medardo de Jesús Suárez, uno de los más destacados en la región quien por años ha elaborado sombreros.

Los Zenúes una de las sociedades precolombinas y culturas más avanzadas de la Costa Caribe, grandes orfebres y destacados tejedores, de tal manera que el sombrero vueltiao cuya colocación expresa las costumbres, idiosincrasia, el origen, el trabajo que realiza, el poder económico de quien lo usa, la región de donde proviene quien lo lleva, cumplió su cometido muy bien en el reinado, haciendo honor al destacarlo el Ministerio de Cultura como símbolo nacional.

*Giomar Lucía Guerra Bonilla
gioguerrabo@hotmail.com
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