Por Adalys Pilar Mireles
Crónicas de IndiasLa Habana, 19 oct (PL) Sin soslayar el aporte de las Crónicas de Indias al conocimiento de las sociedades aborígenes, pesquisas recientes subrayan contradicciones y ambigüedades en los escritos redactados por Cristóbal Colón y otros narradores.

Luego de revisar antiguos legajos, pertenecientes a 16 cronistas entre los que figuran, además, el padre Bartolomé de las Casas, el Doctor en Ciencias Ulises González, especialista del Instituto Cubano de Antropología, alerta sobre la necesidad de una minuciosa lectura, el cotejo con otras fuentes similares y la obligada comparación con el registro arqueológico, como pasos imprescindibles para validar los datos.

No obstante -afirma- los textos, condicionados por intereses personales, posición social, nivel de instrucción educacional, contienen valiosas vivencias y referencias, las cuales puede ser utilizadas en los trabajos investigativos de reconstrucción histórico-social, una vez que sean cuidadosamente examinados.

Dichos apuntes dejan constancia de la heterogeneidad cultural del Caribe y de la complejidad del poblamiento en tiempos de la colonización europea.

Una mirada exhaustiva devela igualmente profundas diferencias entre los informes enviados por el almirante Cristóbal Colón a los reyes españoles y las anotaciones plasmadas en su diario personal, sentenció el experto al mencionar algunos ejemplos.

Sedientos de imágenes exóticas -agregó- y movidos por diversos fines, muchos de estos viajeros manipularon la información de acuerdo con sus propósitos.

Al comparar los escritos de los cronistas -los más importantes para el área de las Antillas- con el registro arqueológico fue posible ampliar los horizontes sobre el estudio de procesos económicos encaminados a la obtención, procesamiento, distribución y consumo de diversos recursos vitales para la subsistencia y el desarrollo de los antiguos pobladores de la región.

González asegura que otras raíces comestibles tuvieron tanta o más significación que la yuca amarga en las preferencias dietarias de los nativos.

Sin embargo, el proceso de preparación para obtener el pan de casabe fue ampliamente detallado en dichas narraciones históricas, redactadas desde la perspectiva de los colonizadores españoles.

Exámenes de laboratorio realizados en Cuba sugieren que el burén funcionó como un artefacto multipropósito sobre el que se cocinó una variedad de preparaciones alimenticias poco conocidas por los arqueólogos, y no referidas en los diarios o relatos.

La presencia de gránulos de almidón de boniato y maíz en los utensilios o recipientes indica que el denominado pan de maíz y quizás las tortas de boniato fueron cocidos en la superficie de dichas vasijas, precisó.

Con inexactitudes y ambigüedades -enfatizó-, las crónicas constituyen una vital fuente de conocimiento sobre el descubrimiento, conquista y colonización de la región antillana, habitada entonces por sociedades ágrafas, aunque dichos testimonios precisan de una rigurosa lectura.