Por: Luis Napoleón de Armas P.
Hace algunas semanas nos reunimos, en la Asamblea Departamental, varias personas con el fin de armar alguna estrategia pro establecimiento de la UN en el Cesar; de allí surgió la idea de hacerle una carta al presidente Santos como un paso para que éste recibiera una comisión para plantearle la necesidad y conveniencia de que este proyecto académico se haga una realidad. No he sabido que pasó con esta instancia, pero por los pronunciamientos del primer mandatario, ahora que estuvo en Valledupar, creo que no le llegó la carta o no la leyó o sencillamente, la posición negativa de la ministra de educación es la de él. Esto quiere decir que nuestra bancada parlamentaria o no tiene peso específico o no ha hecho causa común con los gestores del proyecto; parece una aspiración huérfana como tantas otras frustraciones que hemos sufrido como región. Se llevaron la sede del Banco de la República a la vista de un auditorio mudo; desmantelaron el ICA y nadie dijo nada; a las doble calzadas V/dupar-Bosconia y V/dupar-La Paz, calientes desde el gobierno anterior, les cayó un témpano de hielo; ahora, nos quieren marginar de las decisiones mineras con la desfuncionalidad de la secretaría de minas que desaparecerá por sustracción de materia. Uno no encuentra una obra de envergadura en el Cesar que diga: “esta es obra del Gobierno Nacional” El gobierno nacional nos tiene acostumbrados al anuncio de obras; nos muestra espejitos cuando quiere los votos así como los conquistadores españoles se los mostraban a los aborígenespara atraerlos. El síndrome de los espejos es una práctica efectiva desde que Arquímedes, para defender a Siracusa de los romanos, les mostró el rayo del calor. ¿Será el plan de viviendas otro espejito? Parece que la mal llamada clase dirigente del Cesar es autista y se conforma con compartir una “María Namén” con los mandatarios nacionales en épocas del Festival. ¿De qué le sirven a los cesarenses de la calle esas relaciones etílicas y espurias?. Muchos no han valorado la importancia que tiene para el desarrollo del caribe colombiano la presencia de la UN en nuestro territorio tal que la miran como un embeleco. Pero el colmo es que otros la vean como una amenaza que solo a mentes enfermizas puede ocurrirles. No son más que francotiradores apostados en sus cambuches de invierno. Lograr que la UN tenga una sede donde muere el Guatapurí y comienza a engrosar el río Cesar, es sentarse en el centro de sus cuencas para inspirar el crecimiento; es, tal vez, el hecho mas importante después de la creación del departamento del Cesar. Hay que mirarlo así, sin mezquindades. El rector de la UDES y exdirector de Colciencias, Dr. Jaime Restrepo Cuartas, ha dicho que estamos ad portas de perder treinta y cinco mil millones de pesos destinados a la investigación porque no hay quien los ocupe pese a tener sedes varias universidades y que el Cesar necesita, al menos, cien Ph.D, para su desarrollo tecnológico. ¿Tendremos otra posibilidad de remediar este déficit académico que no sea con la UN?.
Adenda 1. Colombia tiene un raro régimen prostático-presidencialista que castra toda posibilidad de cambio cualitativo.
Adenda 2. Ahora muchos quieren darle fuerza fonética a ciertas palabras que en realidad no tienen. Ahora dicen Amazonía y Orinoquía. ¿Por qué, también, no dicen Antioquía, Caicedonía o Caucacía?
Adenda 3. La victoria de Obama debe haber dejado tristes a los del Tea Party criollo que viven de la guerra y el dolor ajeno.
Luis Napoleón de Armas P./El Pilón
nadarpe@gmail.com

NECESITAMOS HACER UNA GUERRA A MUERTE CONTRA LA REELECCIÒN DE JUAN MANUEL SANTOS PERO CON ORGANIZACIÒN UNIENDO TODAS LAS FUERZAS VIVAS DEL CESAR Y LA GUAJIRA, SI NO SE CONSTRUYE LA NACIONAL EL TAMPOCO SEGUIRÀ DIRIGIENDO NUESTROS DESTINOS, O ENTIENDEN A LAS MALAS O ENTIENDEN A LAS BUENAS, TODOS A UNA MISMA VOZ PARA QUE VEAN QUE HAY UNIDAD DE PENSAMIENTO.
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