Beijing, 17 dic (PL) La recolección de valiosos hongos en la región autónoma del Tíbet, utilizados para la preparación de medicamentos en China, ha provocado un nuevo tipo de matrimonios por interés, debido a lo lucrativo del negocio, se supo hoy aquí.
La práctica de estos matrimonios, llamados de oruga que es el nombre del más famoso de los hongos, floreció entre otras en la localidad tibetana de Naggu, donde los pastores se convirtieron en millonarios al vivir en las pocas zonas del país donde crecen esas setas.
Solo los residentes en las esas escasas regiones de China privilegiadas por la naturaleza están autorizados a recolectarlos, por lo que muchos buscadores de fortuna acudieron a matrimonios arreglados para participar en el negocio.
Tantas fueron las bodas que las autoridades de la prefectura de Naggu emitieron una nueva regulación; la pareja tiene que permanecer unida por tres años antes de que al contrayente de otra localidad le sea otorgado el permiso de residencia y, por ende, el derecho a recolectar esos hongos.
En la última década, pastores de seis localidades del occidente chino se enriquecieron al explotar esta insospechada fuente de ingresos, pero para asegurar que las setas no se extingan por la sobreexplotación se han adoptado varias medidas, entre ellas frenar la entrada de nuevos residentes.
De esos hongos el más famoso es oruga, utilizado en la medicina china tradicional como un tónico para aliviar la fatiga, enfermedades renales y respiratorias, e incentivar el sistema inmunológico y los deseos sexuales
Para tener una idea de su valor, en mayo y junio en Naggu se colectaron 16 toneladas de esa seta, la más pequeña cosecha desde 2008, y aunque los precios han bajado el total recibido por los pastores ascendió a 314 millones de dólares, aunque el número de colectores creció.
Mientras en 2008 las personas involucradas en la recogida fueron 12 mil 200, este año se elevó a 15 mil, incluyendo niños de primaria y secundaria.
Para limitar la cantidad de participantes, las autoridades tibetanas introdujeron la solicitud de licencias individuales, a un precio de 200 yuanes, unos 30 dólares.
No obstante, voceros de Naggu dijeron que la regulación solo tuvo éxito parcial porque se estima que apenas el 45 por ciento de los recolectores contaban con la licencia correspondiente.
Otras medidas, que si se considera han sido acatadas, son las de prohibir el uso de herramientas como palas para sacar las setas y recuperar el área utilizada con hierba, de forma que se asegure que las esporas del hongo renazcan el próximo año.
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