Por: Imelda Daza Cotes*
En medio de la crisis económica la industria de las armas es de las pocas que no refleja pérdidas. Por el contrario, su producción crece y el comercio se expande; sus cifras reales se ocultan y/o se camuflan; se dice que sólo el mercado de municiones mueve más de 4 mil millones de dólares al año
En Estados Unidos esta industria es un importante componente del PIB; es un país exportador de armas, pero también es importador; el comercio interno es extenso porque la Constitución permite la libre tenencia de armas. Los ciudadanos tienen derecho a poseer armas para practicar tiro, para cazar, para sentirse protegidos o para defenderse. En sociedades tan individualistas es marcada la tendencia a confiar más en la autodefensa que en la protección del Estado
Hay unos 60.000 almacenes distribuidores de armas de fuego que en 2012 han realizado unos dos millones de transacciones; hay más armerías que tiendas de alimentos naturales(37.000) y esas armas de fuego en poder de los civiles causan más muertes en Estados Unidos que las guerras en las que intervienen los estadounidenses. En 2011 con armas de fuego en poder de civiles fueron asesinadas unas 10.000 personas, 600 murieron accidentalmente y unas 19.000 se suicidaron. Son cifras que no alarman en Colombia pero sí escandalizan donde se vive en paz. Nadie sabe exactamente cuántas armas hay en poder de los civiles porque no hay registros, pero se calcula que en este país con 311 millones de habitantes hay unos 310 millones de unidades en manos de los ciudadanos. Es una cifra que asusta; parece que todos le temen a todos. Algo anda mal, la paranoia es colectiva, ¿por qué tanto miedo? ¿A quién? ¿Al prójimo?
Las armas hacen parte de la cotidianidad familiar y las masacres se suceden con tenebrosa frecuencia. En los últimos 25 años han ocurrido 19 tiroteos con consecuencias fatales, 5 de éstos en 2012; el peor asesinato en masa sucedió en 2007 en Virginia Tech donde un alumno acribilló a 33 jóvenes estudiantes. A pesar de tanta fatalidad el 75% de los ciudadanos es partidario del libre comercio de armas de fuego y casi todos los políticos de ambos partidos lo respaldan, argumentan que muchas familias viven en regiones muy apartadas, desprotegidas de las autoridades; dicen también que históricamente las armas han hecho parte de su estilo de vida
Sin embargo, después de la reciente y conmovedora tragedia en Newton, Connecticut, donde un joven de escasos 20 años, exalumno de la misma escuela donde ocurrieron los hechos, asesinó a 27 personas, 20 de ellas niños entre 5 y 9 años, muchos se disponen a cuestionar la Constitución, claman por una reflexión y proponen que se debata el tema del libre acceso a las armas. El asesino portaba 3 armas diferentes, de propiedad de su madre, todas legalmente adquiridas. Es innegable que el fácil acceso y la fascinación por las armas son factores que impulsan a los criminales y estimulan la violencia. Desde luego no son las armas las únicas responsables de estas matanzas colectivas, pero las facilitan bastante. También la sociedad anida en su seno elementos culturales que incentivan la violencia, las armas son vistas como solución a muchos problemas, la ideología del consumo desenfrenado y la sensación de felicidad artificial lleva a frustraciones estimulantes de la agresividad, la televisión y el cine que glorifican la violencia y exaltan los superhéroes dejan su impronta. Hay otros factores igualmente influyentes asociados a la psicopatología que se agravan cuando el sistema de salud mental es deficiente por falta de recursos. También contribuye la tendencia a imitar hechos anteriores, cada matanza impulsa la ocurrencia de las siguientes
Ojalá que las voces que ahora claman por un cambio en la política de libre tenencia de armas de fuego no sean frenadas, como en ocasiones anteriores, por la presión del aplastante poder de quienes controlan el lucrativo negocio que hace enormes aportes a las campañas electorales. Ningún presidente en EEUU se elige sin el concurso de los industriales y comerciantes de armas. Es una terrible realidad e irónicamente son esos políticos los que luego cuestionan la democracia y el respeto a los derechos humanos en el resto del mundo
Una voz que puede contribuir a cambiar el rumbo de las cosas es la del alcalde de Nueva York quien desde hace un tiempo viene insistiendo en el tema y ha dicho: “El hecho de que criminales, terroristas y otros perturbados mentales tengan acceso a armas es una crisis nacional”. Interesante reflexión.
*Imelda Daza Cotes/El Pilón
