En la pequeña población suiza de DAVOS acaba de terminar otro Foro Económico Mundial. Unas 2.500 personalidades pertenecientes al gran poder económico, entre ellas unos 40 jefes de estado, celebraron su acostumbrada reunión anual que terminó ayer domingo. El despliegue de medidas de seguridad fue enorme, los habituales pobladores del lugar se sintieron “amurallados”
Este Foro de Davos se ha establecido como una marca de prestigio que vende, y congrega al súmmum de los potentados, a unos magnates que reclaman para sí la representación de los más de 7 mil habitantes del planeta y en su condición de tales toman decisiones que afectan a todos. Se reúnen desde hace muchos años, realizan análisis, debaten, proponen y resuelven. Sin embargo, nunca pudieron predecir la crisis en la que ahora está inmerso medio mundo y en 2007 nada dijeron sobre la inmediata crisis financiera del 2008. Ignoraban u ocultaban lo que vendría?
En el contexto de una crisis económica que no encuentra salidas, esta élite llamada “globócrata” hace esfuerzos por resistir e insistir en la aplicación de las mismas recetas que benefician a la banca responsable del problema y castigan con la austeridad a las víctimas del desastre. Como una manera de evadir lo que debería haber sido el tema central del Foro –el desempleo y la parálisis económica- los foristas se ocuparon de muchos otros asuntos, algunos irrelevantes, en una coyuntura marcada por crisis social, conflictos bélicos sin resolver y el amenazante cambio climático. Abundaron la retórica y los buenos deseos pero al final ninguna respuesta convincente frente a los llamados riesgos globales que alarman a la sociedad actualmente, esto es, las inequidades económicas, el déficit fiscal de los países del sur de Europa, de EEUU y de otras regiones y el cambio climático con los desastres ambientales.
Las tormentas económica y ecológica son una amenaza latente a la supervivencia del planeta, pero en Davos todo se banaliza y nada pasa. Habrá que esperar el próximo Foro Social Mundial que suele ser paralelo al de Davos, pero este año se aplazó para marzo, en Túnez. Allí acudirán miles de representantes de Movimientos, ONG y redes sociales de todo el mundo prestos a cuestionar el orden establecido y a vislumbrar soluciones realistas
Pero hubo novedades en esta 43 edición del Foro Económico Mundial y lo fue una interesante premiación promovida por algunas ONG a través de las campañas “Ojo Público sobre Davos” y “Derecho sin Fronteras” que cuestionaron públicamente y a través de redes a empresas transnacionales por no respetar ni atender en sus actividades empresariales en el exterior, los derechos humanos y ambientales, de la misma manera que deben hacerlo en sus propios países. Esto en realidad ocurre con muchas empresas europeas y norteamericanas, que hacen fuera de casa lo que dentro de ella no se les permite; respetan los patios propios mientras los ajenos les importan poco.
En desarrollo de estas campañas de denuncia, las ONG “Declaración de Berna” y “Greenpeace” otorgaron en Davos el premio a LA PEOR EMPRESA DEL AÑO. Compitieron: SHELL-multinacional angloholandesa que explota petróleo en el Àrtico y ocasiona graves daños ambientales; GOLDMAN SACHS-sociedad bancaria estadounidense que, según el Jurado, produjo unos informes que le permitieron a Grecia ingresar de manera fraudulenta a la zona del euro hipotecando así el futuro del pueblo griego; ALSTOM-empresa francesa de energía y transporte. G4S-multinacional británica de seguridad privada; REPOWER-empresa energética suiza y LONMIN-grupo minero sudafricano
El “premio” a la Vergüenza 2013 como Peor Empresa del año fue para Goldman Sachs y Shell. Según el Jurado, compuesto por prestigiosos académicos e investigadores universitarios y por Parlamentarios destacados, argumentó que estas empresas se habían hecho acreedoras a la condena pública por sus “continuas agresiones contra los derechos humanos y los crímenes ambientales”
Sin duda es loable que existan organizaciones resueltas a proteger el derecho a la vida en el planeta y a defender los intereses de las mayorías olvidadas y marginadas. Conviene tomar atenta nota de estos hechos en una región minera como El Cesar y La Guajira donde operan algunas multinacionales que bien merecerían el “premio mayor” como empresas contaminadoras y depredadoras. Va siendo hora de comprometerse en serio con la defensa de la vida.
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