París, 20 feb (PL) Impactada por la crisis, Francia admitió la imposibilidad de cumplir las metas de crecimiento económico y reducción del déficit este año, pero la incógnita hoy es si recurrirá a nuevos ajustes para evitar sanciones de Bruselas.
La confirmación sobre la incapacidad del país de hacer efectivos sus compromisos la hizo el propio presidente François Hollande en una breve visita a Grecia, después de que varias figuras claves del Gobierno expresaran sus dudas al respecto.
«Actualmente todo el mundo sabe que no lograremos crecer el 0,8 por ciento previsto», dijo Hollande, sin dar más detalles, y añadió que a fines de marzo se establecerá la nueva meta.
Su canciller, Laurent Fabius, fue mucho más explícito y reconoció que el incremento del Producto Interno Bruto (PIB) rondará entre 0,2 y 0,3 por ciento, menos de la mitad de lo previsto.
Esta brusca caída también afectará los pronósticos de reducción del déficit fiscal al tres por ciento del PIB, como lo exigen los tratados de austeridad presupuestaria de la Unión Europea (UE), firmados y ratificados por París el año pasado.
Dichos acuerdos contienen una llamada regla de oro, la cual obliga a los países del bloque a mantener un equilibrio entre gastos e ingresos, so pena de sufrir sanciones automáticas.
Ante este sombrío panorama, una de las posibilidades en estudio es pedir a la UE un año más de plazo para cumplir las metas, pero este tipo de concesiones generalmente vienen acompañadas de la exigencia de nuevos recortes, como ya ocurrió en Grecia, Portugal e Italia.
Sin embargo, hasta ahora ningún miembro del gabinete galo ha confirmado la posibilidad de un nuevo paquete de rigor, que se sumaría al de 30 mil millones de euros impuesto para este año.
«Yo no he venido a anunciar un nuevo plan de ajuste para 2013», dijo esta semana el primer ministro Jean-Marc Ayrault, en una reunión del grupo del Partido Socialista en el Parlamento.
El titular de Asuntos Exteriores también rechazó la futura preparación de un nuevo programa de austeridad, si bien aceptó que la situación obligará a bajar muchos gastos.
A pesar de los mensajes tranquilizadores, analistas anunciaron la posibilidad de que el gobierno aplique recortes en los subsidios familiares, las ayudas para el desempleo y las pensiones de los jubilados.
Según el presidente de la Corte de Cuentas, Didier Migaud, uno de los escenarios posibles es cobrar impuestos por las prestaciones que el Estado entrega a las familias de ingresos medios y bajos para compensar su nivel de vida.
Otro tema de posible análisis son las pensiones de los jubilados, donde las alternativas varían entre el aumento de las cotizaciones de los trabajadores o el congelamiento, e incluso la disminución, de los pagos por el retiro.
Hasta ahora no hay nada decidido y un momento importante será la publicación el viernes por el Consejo Europeo de las proyecciones para Francia y el resto de los miembros del bloque.
Según el ministerio de Economía y Finanzas, a partir de estos datos y otras consultas de alto nivel, es que el Gobierno presentará un programa a la Asamblea Nacional y el Senado, donde se harán los ajustes necesarios.
Solo entonces será posible conocer cuál será el rumbo de la economía francesa para el resto de este año.

