Buenos Aires, 2 abr (PL) La presidenta argentina, Cristina Fernández, encabeza hoy el acto central por el 31 aniversario de la guerra por las Malvinas con el Reino Unido, que rehúsa reanudar el diálogo sobre la soberanía de estas islas del Atlántico Sur.

La ceremonia se desarrollará en Puerto Madryn, sureña provincia de Chubut a mil 75 kilómetros de Buenos Aires, donde desde anoche se concentraron numerosos excombatientes de ese conflicto bélico en vigilia recordatoria frente al Monumento a los Caídos.

Varias ciudades próximas al Atlántico Sur también fueron escenarios de veladas similares a las que se sumaron pobladores para homenajear a quienes ofrendaron sus vidas por la recuperación de ese archipiélago en la conflagración que aconteció en 1982.

En los actos también se exigió que Londres acate las resoluciones de la ONU que demandan una solución dialogada de este diferendo territorial.

El Reino Unido le arrebató a Argentina las islas Malvinas y otros territorios insulares de esa zona en 1833.

Acompañarán a la jefa de Estado en el acto de Puerto Madryn el vicepresidente Amado Boudou, el gobernador de Chubut, Martín Buzzi, así como ministros y legisladores nacionales y provinciales, confirmaron fuentes oficiales.

A esa localidad portuaria retornaron los soldados argentinos una vez finalizada la guerra en tres grandes partidas, una de cuatro mil efectivos el 19 de junio de 1982, otra de dos mil el 21, y el 26 arribaron otros 577.

En las vigilias que comenzaron el lunes a las 21:00 (00:00 gmt) participaron además grupos musicales y cantautores. Estos homenajes se realizan anualmente, aunque la ceremonia principal tiene lugar desde 1995 en Río Grande.

El 3 de enero de 1833 Londres quebró la integridad territorial de este país al ocupar ilegalmente las islas, desalojó a las autoridades locales e impidió la radicación de argentinos provenientes del continente.

Desde entonces, Buenos Aires ha denunciado la usurpación de las Malvinas, así como de los territorios insulares de Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

La ONU y otras organizaciones internacionales han calificado la disputa como un caso colonial especial que debe ser solucionado mediante negociaciones entre las dos partes. Londres se ha negado a emprender tales pláticas.