Por Lioman Lima

La Paz, 18 jun (PL) A tres días del inicio del Año Nuevo Aimara, Bolivia se prepara para la gran fiesta cósmica del Inti Raymi, la Pascua del Sol Naciente, el regreso de las energías de los ancestros con la primera luz del solsticio de inverno.

Según explicó en entrevista con Prensa Latina Cancio Mamani, jefe de la Unidad de Antropología y Conocimientos Ancestrales del Viceministerio de Descolonización, para este año, la gran celebración por la vuelta del Padre Sol tendrá lugar en el salar de Uyuni, en el sureño Potosí.

Allí está prevista la celebración de un Taki Unkuy, un milenario rito de retorno a la religiosidad andina.

El festejo busca suscitar una mentalidad de hermandad entre los pueblos, además de promover el salar, futuro escenario del Rally Dakar en 2014, y el consumo de la quinua, el milenario cereal andino, explicó.

«Será una procesión de las fuerzas telúricas y cósmicas en ese escenario mágico que es el salar. Tendremos la presencia de centenares de guías espirituales, y también un espectáculo inolvidable, con la presencia de más de un centenar de actores y actrices», comentó.

Mamani refirió que el 21 de junio, para la religiosidad andina, es un día de reflexión y meditación, para caminar los senderos de la sabiduría y hacer cambios para el mejoramiento humano, promover la cooperación mutua, el respeto a la diferencia y la armonía con la naturaleza.

Destacó además que la celebración este año tendrá un carácter mítico peculiar, pues según los sabios y astrólogos aimaras, el centro energético del mundo se ha desplazado hacia los Andes.

«Vivimos un momento de particular trascendencia para los pueblos andinos. Tenemos ahora la posibilidad de gestionar desde aquí cambios sociales y ambientales hacia el paradigma del buen vivir, nuestras deidades nos favorecen», consideró.

El especialista calculó que más de dos millones de personas participarán en los festejos públicos por el Año Nuevo Aimara en los casi 100 sitios rituales o wakas donde se esperará la llegada del sol en todo el país.

«Cada comunidad conoce los lugares ancestrales donde se debe esperar el solsticio. Pero esto es solo la muestra pública, en casi todas las casas de Bolivia se celebra también una ceremonia íntima de respeto y agradecimiento al Padre Sol y a la Madre Tierra», dijo.

Desde la noche del próximo jueves, millones de personas se concentrarán en sitios ancestrales de Bolivia para recibir, al amanecer del viernes, los rayos renovadores del Nuevo Sol y del año 5521 de la cosmovisión aimara.