YOLAIDA Yolaida Padilla

Una mañana Guajira
adornada de alegría y colores
te dio la bienvenida;
mas tus ojos…
que al mundo habrían de iluminar
traían  oscuridad,
así creciste…
pero  de  tu alma emanaba
la nítida inspiración
que te haría inmortal.
 Una tarde de arrebol
un viento cargado de tibieza
te trajo a las Flores de San Diego
donde quedaste hechizado
por el inmenso amor
de unos macizos brazos morenos,
entonces, el cardón echó  raíces
al compas de serenatas, amigos
y tres  nobles guitarras
 engalanaron tus años más felices
 anidados en tu espíritu
cual capullos de rosas blancas.
 
El  regocijo y el amor
acompañaron tus pasos
otras veces, tu canto
reflejaba la tristeza
y soledad de un corazón
pero… ¡la vida te compensó!
con el cariño  y reconocimiento
por el aporte infinito
que le impregnaste al folclor.
 
Una madrugada de junio,
Dios te llamó a alegrar su mundo
para que tus ojos sin luz
iluminen de suspiros el firmamento
elevando hacia la nube más alta
tu voz sabia y lastimera
de  nuevo con  las tres guitarras.
 Allí reinaras con Matildelina
la musa de tus desvelos
y la sabana sonreirá  también
al ver un cardón  en el cielo.
 
Yolaida Padilla Vásquez.   Junio de 2013.