silvestre-rolandoSilvestre Dangond y Rolando Ochoa

En la actualidad Silvestre Dangond y Rolando Ochoa son una de las parejas del vallenato con más ventas de discos en Colombia, lo que atraería la atención del país en el Festival Vallenato, si éstos deciden presentarse.

Explorando en el histórico ayer del Festival Vallenato, encontramos algunos episodios que han marcado sus diferentes etapas con la notoriedad alcanzada por protagonistas de renombre.

Principalmente estrellas del canto y el acordeón que subieron a la hoy relegada tarima ‘Francisco El Hombre’ de la plaza ‘Alfonso López’ en pos de un galardón.

El primero de ellos fue Jorge Oñate, cuando en el año 1972, con su melodiosa y potente voz y tocando la guacharaca con altanería, le dio el soporte necesario a Miguel López para vencer, aunque por estrecho margen, al juglar de la sabana, Andrés Landero.

Es indudable que Jorge fue la pieza clave para el triunfo de Miguel, ya que en ese momento Los Hermanos López con Oñate, representaban el más resonante canal de penetración del vallenato en todo el territorio nacional, aunque personalmente he pensado siempre que en el festival referido, Migue sin Oñate igualmente saldría vencedor, puesto que en ese momento fue el mejor ejecutante de todos.

Pasado este polémico capítulo, ninguno de los cantantes que disputaban fama y aplausos con Oñate, se atrevió blandiendo una guacharaca, a participar en el Festival como acompañante de un aspirante a Rey Profesional del acordeón.

Sólo veinte años después, aprovechando que, sin saber cómo, cuándo, ni dónde, los organizadores del evento permitieron un cuarto integrante, el cantante para este caso; Jorge Oñate repitió la hazaña con otro López: ‘Alvarito’, el hijo de Miguel.

Este hecho se constituyó en el primer caso en la historia del Festival en que padre e hijo, lucieron sendas coronas.

En la actualidad

Muchos años han transcurrido y lo cierto es que a los cantantes de fama les han faltado agallas para empuñar ‘la caña de lata’ que todos saben pulsar y lucirse en cualquier concurso y así compartir honores al lado de un soberano del acordeón.

Pero para el año 2014, veinte años después de la segunda subida de Oñate, al podio de los vencedores, ya se comenta que el sorprendente y revolucionario del canto vallenato Silvestre Dangond, esgrimiendo una guacharaca, estaría al lado de Rolando Ochoa, enfrentando los curtidos contendores que en los últimos años vienen subiendo de nivel haciéndose notar como futuros reyes del festival.

Lo cierto es que esto sería un suceso que marcaría un hito en nuestra historia musical, ya que este explosivo y fulgurante ídolo es casi seguro que su intrepidez y osadía servirá de acicate para que otras estrellas del canto con guacharaca en mano, traten de seguir la trocha directo a la cima que él se propone abrir y que ofrecerá un espacio importante para los vocalistas de prestigio en los festivales vallenatos.

Silvestre y Rolando paralelamente a su frenética ‘nueva ola’ grabaron en su reciente trabajo musical obras de Lorenzo Morales y Juancho Polo, haciéndole honores al vallenato tradicional de los viejos juglares.

Esto como una forma de ambientar un proyecto que la gente pide a gritos: grabar un compacto con obras que en el pasado dejaron una bonita huella en el sentimiento del pueblo y así cautivar a todos los públicos con cantos de ayer pero con el sabor de hoy.

El hijo del ‘Palomo’ toca muy bien la guacharaca y si es capaz de friccionarla imprimiéndole esas ráfagas de metralla que suelta del brazo cuando en forma vibrante se agiganta en la tarima, Rolando Ochoa tendrá el mejor acompañante con la mejor voz a su lado, esa que cautiva masas y seduce corazones por su poder natural de transmitir sentimientos ya sean parranderos, sentimentales o románticos.

Por otra parte el hijo de Calixto ha mostrado sin reservas que es poseedor de la artillería suficiente para disputar una corona y, podrá con el espaldarazo del maestro Memo Granados en la caja, realizar una faena de campeonato.

Que se alisten los gallos de todas las cuerdas porque con este par de ídolos populares en la tarima del festival, sin dudas ‘va a habé vaina’.

Publicada porPor Julio C. Oñate Martínez/ Folclorista – Investigador/ Premio Simón Bolívar/VANGUARDIA