La Paz, 7 jul (PL) El estupor y los gritos generalizados marcaron una accidentada ceremonia de restitución de alhajas a la Virgen de Copacabana en Bolivia, luego que casi naufraga cuando la llevaban a través del lago Titicaca.

Los percances ocurrieron durante una jornada de desagravios celebrada en el pueblo localizado al norte de esta capital, tras la decisión de los vecinos de colocar prendas de menor valor a la imagen dado el robo de las joyas originales en abril pasado, informó hoy la prensa local.

De acuerdo con los reportes, durante una procesión la Virgen perdió tres de las 10 estrellas de su resplandor al chocar con arcos de aguayos (tela tejida con lana de colores) preparados para el recibimiento.

Pero pese al asombro y el pesar de los miles de creyentes que asistieron a la ceremonia desde varias regiones de Bolivia, lo peor estaba por suceder.

Porque al intentar cruzar la imagen por el lago, momentos antes de subirla a la embarcación, el muelle se hundió, y de no ser por la presteza de quienes la cargaban, la Virgen también hubiera ido al fondo del Titicaca.

Superados los incidentes y los sustos, procesiones y misas, verbenas y desfiles, música y comida distinguieron el resto del acto de desagravio.

El pasado 22 de abril ladrones sustrajeron al menos 28 piezas de incalculable valor del famoso Santuario de Copacabana, entre ellos la corona y prendas de la imagen de la Virgen, sin que se conozca aún su destino.

A finales de mayo miles de personas participaron en una larga procesión, desde la periférica ciudad de El Alto hasta el centro de esta capital, para exigir el esclarecimiento del robo a la llamada patrona de Bolivia.

De acuerdo con el informe de bienes patrimoniales del Ministerio de Culturas, el total de bienes sustraídos de la iglesia no contaba con seguro, lo que hará más difícil una futura reposición en caso de no aparecer los objetos originales.

Inicialmente se informó sobre el robo de la corona y otros artículos, pero tras un peritaje la policía detectó también la ausencia de láminas de platas, de gradillas del altar del camarín e incluso de una pieza del sagrario, el lugar donde se guardan las hostias consagradas.

Pese a una movilización de las autoridades, incluso con apoyo de Perú, las joyas continúan desaparecidas, un hecho que ha levantado tensiones y acusaciones entre la Iglesia y el gobierno.

Tras el atraco, el cabildo de la ciudad decidió instalar vigilias en cada una de las puertas de la iglesia y declaró duelo nacional por tratarse de bienes patrimoniales del Estado.

El culto a la Virgen de Copacabana en Bolivia se inició en 1583, cuando se edificó su santuario a más de tres mil 800 metros sobre el nivel del mar en una península que se adentra en el lago Titicaca.

Desde entonces el lugar constituye uno de los más importantes centros de peregrinación religiosa en el país, principalmente durante la Semana Santa.

La imagen fue tallada en madera de maguey por el indio Tito Yupanqui, está laminada totalmente en oro fino y tiene en la mano un canastillo regalado en 1669 por el entonces virrey de Perú, Pedro Antonio Fernández de Castro.

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