leon-giecoImagen de muestraLa Paz, 11 jun (PL) Para el cantautor argentino León Gieco, Mundo Alas, el documental de su autoría que se estrena hoy en Bolivia, fue un viaje espiritual y una lección, un canto a la diferencia, a la voluntad de hacer y crecer, una lección de esperanza.

La cinta relata la travesía de un grupo de artistas con capacidades diferentes por Argentina, todos parte fundamental de un espectáculo que combina música, baile y pintura, y a las vez, constituye una revelación de la capacidad de superación del ser humano, más allá de los tropiezos y las malas jugadas de la vida.

«Para mí su realización fue el descubrimiento de un mundo de humanidad, de afectos y sensibilidades. Ellos no aprenden las cosas que aprendemos nosotros, las malas cosas que aprendemos nosotros. No alcanzan a aprender sobre el dinero o lo material. Por eso siempre digo que viven un «mundo alas», comentó en unas breves declaraciones a Prensa Latina.

El autor de Solo le pido a Dios relató además cómo la experiencia del viaje con esos 20 jóvenes cambió su forma de ver y entender el mundo, a los demás y a su propia vida.

«Definitivamente, me hicieron mejor persona, incluso me ayudaron a no sentirme solo, a darle un sentido a mi vida, a no ser con cuando estoy con ellos León Gieco, sino solo uno más», aseguró.

Añadió que el documental busca también hacer a los espectadores testigos de la historia de su tropa de amigos, para que, como en su canción más conocida, «el dolor no me sea indiferente/ que la reseca muerte no me encuentre/ vacío y solo sin haber hecho lo suficiente».

Pero la proyección de la película este jueves será solo un prólogo de lo que vendrá mañana: el regreso de la letra comprometida, la voz desgarrada y la melodía de nostalgias de la música y la poesía del argentino en un concierto único.

Tras varios años de ausencia, el también autor de En el país de la libertad vuelve a la nación andina para celebrar el Día de la Confraternidad Argentina-Boliviana, que conmemora el natalicio de la heroína de la independencia Juana de Azurduy.

Gieco, de 61 años de edad, participó con anterioridad en los festivales de la Cultura de las ciudades de Sucre y Potosí, y permanece en el recuerdo de población boliviana por musicalizar un poema del guerrillero argentino-cubano Ernesto Guevara sobre las penurias de los mineros locales.

A los mineros de Bolivia, utilizado para el documental La mina del Diablo, es una denuncia de las condiciones en la que viven y trabajan esos obreros en los abismos de esta nación.