mezquita-maicaoLa mezquita de Omar Ibn Al-Jattab, en Maicao.

Comenzó el Ramadán y en esta época, cuando entramos a la Mezquita de Maicao, el templo de adoración de los musulmanes, esperamos encontrar en las sesiones de oración solo personas originarias de los países árabes.

Sin embargo, son muchos los colombianos que hacen parte de los casi tres mil creyentes de la comunidad islámica del municipio fronterizo.

Uno de ellos es Miguel Ángel Montoya, de Girardot (Cundinamarca), quien es comerciante y lleva seis años en esta población. Él es ahora musulmán, después de un largo camino a través de varias religiones, cultos y creencias, en las cuales, según afirma, no encontró lo que buscaba. Agrega que nunca pudo congraciarse ni sentirse cómodo en ninguna de las religiones que había profesado antes. Asegura que su vida y su corazón han cambiado desde entonces.

“Una noche, hace un año exactamente, tuve un encuentro muy íntimo con Dios, en el que le pedía que me enviara algo donde pudiera adorarlo solo a Él, y precisamente comenzaba el Ramadán. Vine a la Mezquita, busqué literatura, orientación, y aquí estoy cumpliendo nuevamente con este mes de ayuno”, manifestó Miguel Ángel.

Asegura que Dios purificó su corazón, porque ahora no ve al sexo femenino como hembra, sino como mujer, compañera del hombre. “Antes era muy mujeriego, ahora respeto mucho a las mujeres. Es el principal cambio de mi vida”, indica.

Seis oraciones al día. Cada año, la comunidad islámica de Maicao espera la llegada del Ramadán, que son 30 días de ayuno y reflexión en los que los creyentes musulmanes manifiestan su adoración a Dios y su adhesión a la doctrina revelada en el Corán.

En el 2013, este mes comienza hoy 10 de julio, cuando inicia el creciente lunar, tiempo durante el cual no se puede tomar agua, ni comer, ni tener relaciones sexuales desde que amanece hasta que se oculta el Sol, que es cuando se ‘rompe el ayuno’, lo cual es conocido como ‘iftar’. En ese momento se lleva a cabo una comida familiar, en la cual abundan alimentos como la leche, sopas y dulces.

Las actividades durante estos 30 días se centran en la Mezquita, la cual es el refugio espiritual en el municipio fronterizo para dedicarse a la oración, a la reflexión, pero sobre todo, a la adoración a Dios.

Así lo explica Hassaan Jomaa, un libanés que llegó a esta población hace más de 30 años, y quien afirma que en estos días hay seis horarios para hacer la oración. A las 4:20 de la mañana, antes de que salga el Sol; a las 5:35, cuando ya está saliendo el Sol; a las 11:56 del mediodía; a las 3:16 de la tarde; a las 6:16, cuando se está ocultando el Sol, y a las 7:27 de la noche.

“En cada país es diferente, depende del horario, aunque siempre son seis oraciones al día, en las cuales adoramos a Dios y le rezamos con alegría”, aseguró.

Este mes del Ramadán es el noveno de los doce que componen el calendario islámico, basado en los ciclos lunares, y debe su carácter sagrado a que fue en este período cuando el Corán fue revelado a Mahoma, y los musulmanes se concentran en su fe dedicándole menos tiempo a las actividades cotidianas y dejando a un lado las preocupaciones.

Los únicos que no pueden cumplir con el ayuno en el Ramadán son los ancianos, enfermos, niños pequeños, las mujeres embarazadas o lactantes, y si alguna persona no puede por algún motivo temporal, su tiempo de ayuno se cumple en otra fecha, no importa que sea después de los 30 días establecidos.

Haga clic en la infografía para verla en tamaño completo.

ramadanPostrados y a pie descalzo

ramadan 2 0907El significado de quitarse los zapatos al entrar a la mezquita, ya sea en Maicao o en otra parte del mundo, es simple. Representa dejar la suciedad afuera, puesto que el Corán dice “la higiene es parte de la fe”, por eso los musulmanes intentan mostrar respeto hacia el lugar y hacia los otros fieles que se sientan y ponen su frente en el suelo. Esto lo hacen precisamente en las postraciones, mediante las cuales se sienten más cerca de Dios. “Postrados y con la frente en el piso es la mejor manera de adorar a Dios y por eso lo hacemos”, afirma Hassaan Jomaa.

Por Sandra Guerrero B./El Heraldo