Por Luis Manuel Arce Isaac
Panamá, 7 sep (PL) Fue como si la pólvora se hubiese mojado por los aguaceros previos al encuentro con la selección de fútbol de Jamaica en el Rommel Fernández y los cohetes preparados en toda Panamá quedaron sin estallar por un 0-0 que es una derrota.
La lluvia no cesó desde ayer y un cielo encapotado y gris, en una atmósfera de ranas, tiende un silencio sepulcral en la ciudad, roto a intervalos por potentes truenos que nada tienen que ver con los estallidos frustrados que debieron suceder al grito de Âígol! que nunca llegó.
Dicen que no es lluvia, sino lágrimas, lo que se derrama en esta húmeda y triste mañana en Panamá donde ni el motor de los carros se siente, como si el istmo fuese una escena de la silente Luces de la Ciudad y el tamborito preparado en cada esquina sucumbe a una Violetera que retuerce el alma al igual que retorcía las manos de Charlot.
Y no es para menos, porque el sueño de clasificar por primera vez a un mundial de fútbol puso el cántaro de la esperanza en la cabeza de la lechera antes de tiempo y empezaron a festejar con tanta anticipación que jamás repararon en la posibilidad real de su rotura.
Pero en la final de la hexagonal, cuando la realidad no es sueño y los dígitos dejan de ser meros números para asumir su papel de peldaños, Panamá se fue congelando como una fotoshop en el quinto lugar de la clasificación por falta de goles en sus últimos 300 minutos de juego.
Ese estigma debió quebrarse frente a Jamaica este viernes en el Rommel, pero sucedió todo lo contrario pues la Roja fue de nuevo incapaz de ganar en su propia casa y la gente sintió que esta vez el cántaro sí dio contra la fuente porque la andadura ahora hacia Brasil es más angustiosa e incierta que el camino a Santiago.
El empate con Jamaica los complica; solo faltan tres fechas para finalizar las eliminatorias de la Concacaf; van como visitador esta semana frente a una Honduras envalentonada y dispuesta a desteñirles el rojo de sus camisetas, y aún les restaría México que busca su propio desagravio.
La esperanza con la cual una Marea Roja incondicional a las huestes de los jimaguas Dely Valdés, llenó las manos panameñas, se escurren entre sus dedos como arena en la playa frente a un desmoronado castillo de ilusiones.
Finalizada la séptima fecha, Panamá sigue hundido en el quinto escalón ahora con siete puntos, mientras Costa Rica, que venció a Estados Unidos, sube a la punta con 14 seguida de los del Norte con 13, y Honduras ya en 10 por encima de México con ocho.
Los panameños están desconsolados y tristes, y aunque la cuesta es hoy más alta y dura que ayer, siguen esperanzados en vencerla en el mañana inmediato frente a Honduras y México.
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