En la más básica clase de geometría se enseña que un poliedro se conforma de varias caras planas que encierran un cuerpo finito y con volumen. Este, en cambio, está compuesto por varias capas de sonidos caribeños, logrados por la interpretación de los instrumentos musicales que le hacen eco a la taxonomía sonora local.
Hace año y medio nació Poliedro, una organización que, a la fecha, ha contado con un desarrollo y crecimiento importante por ser abanderada en la innovación, la cultura digital y las soluciones para las artes. Actualmente trabaja en más de 10 proyectos, como la creación de portafolios musicales, la primera aplicación de salas de teatro en el país y la primera galería de artes plásticas con software administrables de catálogos interactivos.
Pero el trabajo que por ahora hace más felices a los 29 miembros de Poliedro es Colombian loops, con el que resultaron ganadores de la Convocatoria Crea Digital 2013 del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, así como el Ministerio de Cultura. Es un proyecto que suena a Caribe y llena un vacío en las aspiraciones creativas de muchos DJ y productores no solo nacionales, sino extranjeros.
Con la internacionalización de ritmos como la cumbia, el porro, la puya, el bullerengue, y los sanandresanos mentó y foxtrot, el interés de músicos se ha volcado al Caribe colombiano, donde hayan origen esos sonidos. “Artistas comerciales como Bomba Estéreo, Los Gaiteros de San Jacineto, Totó la Momposina han podido exportar estos sonidos, y a raíz de eso, la gente quiere tenerlos”, sostiene Johana Pinzón, directora de la organización, y quien recalca, además, que las melodías de esta región del país son las que más atraen a la industria musical.
Colombian loops no es otra cosa que un banco de sonidos colombianos que estará disponible en las plataformas virtuales desde 2014. La grabación de los instrumentos con músicos destacados se encuentra en marcha en este momento. Son 28 géneros los que podrán comprarse en este proyecto transmedia especializado, que representan más de 700 sonidos diferentes.
Para lograr determinar a qué sonaría el banco “se hizo una investigación con una de las grandes investigadoras de música tradicional del país, Doris Arbeláez”, y que hace parte de Poliedro.
Los creativos también trabajan en un aplicativo móvil que no está dirigido a un nicho especializado, sino para el público en general, y será gratuito. “La gente, de manera táctil, jugará a hacer sus remezclas con ritmo, melodía y armonía”, explica Pinzón, y dicha app tendrá un grabador.
La otra fase de Colombian loops incluye la adaptación de los instrumentos que originan los sonidos para que puedan ser tocados desde la web, y de esta forma, los DJ y productores logren interpretarlos y lograr sus propias melodías.
La memoria musical colombiana baila al son que le toquen, construyendo no solo una alternativa de diversión, sino un proceso educativo que le enseñará, desde un iPad o un smartphone, a las nuevas generaciones que un llamador invita a la cumbia, y que la flauta puede ser dulce o macho, sin alguna discriminación de géneros.
Por Andrea Jiménez J./El Heraldo
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