El escritor venezolano Nemesio Montiel junto a las colombianas Delia Bolaños (izq.) y Lindaantonella Solano, los tres pertenecientes a la etnia wayuu’
Con el Hay Festival en Riohacha se espera que los escritores nativos logren posicionar su voz en un primer plano de los ámbitos nacional e internacional.
La literatura indígena tiene “un gran futuro y ya estamos viendo a muchos escritores de las diferentes etnias aborígenes paseándose y ganando concursos que antes estaban reservados para muy pocos y en donde las letras de ellos no tenían cabida”.
La afirmación es de Margarita Serje de la Ossa, la invitada al Hay Festival de La Guajira, a quien le correspondió coordinar un conversatorio con los escritores wayuu Nemesio Montiel de Venezuela y las colombianas de La Guajira Lindaantonella Solano y Delia Bolaños.
Estas dos mujeres wayuu, inclinadas por la poesía, llegaron vestidas con sus mantas tradicionales, mostrando collares multicolores que honraban la cosmovisión del wayuu por la luz y los tonos fuertes. El venezolano Montiel, quien se inclinó por la novela, aunque de guayabera, conservó el sombrero que simboliza el respeto y sabiduría entre esta etnia americana.
Lo más importante, dice la antropóloga y arquitecta Serje de la Ossa, es que debemos esperar un boom de la literatura, ellos están haciendo sus trabajos desde su propia condición indígena, cualquiera sea el país de su origen, tienen mucho que narrar y mucho que contar. Ver en el cine los mitos indígenas es extraordinariamente agradable y llena de muchos conocimientos. “Nos vamos a sorprender con sus trabajos, lo que se está viendo es que después de mucho tiempo sin acceder a espacios importantes, los vamos a ver en el escenario literario y en el cine”, dijo la antropóloga, experta en temas de relaciones del hombre y la naturaleza y dueña de muchos estudios con comunidades indígenas a nombre de organismos internacionales como el Pnud.
Ella le sigue dando valor al territorio indígena, cuando afirma que no sabe si realmente el éxito de García Márquez en su narrativa se lo debe a La Guajira, pero de lo que no hay duda es que su lenguaje se nutrió mucho de esta región en donde están sus ancestros.
POR: FRANCISCO DE LA HOZ
