El artista conceptual Antonio Caro dice que sus talleres son para todo público, para que dinamicen su creatividad.
El artista presenta hoy un libro sobre su experiencia como tallerista. Acto, en el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, 6:00 p.m.
En el imaginario popular un lobo se las sabe todas y puede ser feroz como en el cuento de Caperucita roja. Pero para Antonio Caro, referente del arte conceptual en la historia del arte en Colombia, el lobo es un animal noble en sus manadas y por el título de su libro El lobo, busca mostrar cómo la gente ha hecho arte y desborda arte a través de sus talleres.
La obra, que será presentada hoy en el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, la ha realizado Caro por una donación de la poderosa fundación de arte Cisneros, por lo tanto no se puede vender. Él desea que el libro se convierta en un libro de culto porque además de sus anécdotas en los talleres de creatividad visual revela también el trabajo que en materia editorial y de diseño hizo para El lobo, Santiago Reyes Villaveces, artista que tiene entre sus últimas participaciones el Salón Nacional de Arte en Medellín con una instalación denominada Horizontal.
Caro, autor de ‘Colombia Coca Cola’, medalla en el XXV Salón de Artistas 1976, seleccionada para Conceptualist Art: Points of Origin 1950s-1980s en el Queens Museum de N.Y., quiere demostrar que el espíritu de los participantes en sus talleres es superior a cualquier método pedagógico. “Es que yo creo que la inserción social y con los talleres logró que la gente crea en su propio discurso, en su propio cuento”.
Su propósito no es que los asistentes se conviertan de la noche a la mañana en artistas sino brindarles un espacio para que canalicen y dinamicen la creatividad.
Solicita que le coloque comillas a su actividad “pedagógica”, explicando de paso que “son los alumnos los que hacen al maestro”, y que ya a sus 64 años y con tarjeta para montarse gratis en Transmilenio siente que en materia artística le gustaría hacer una escultura.
Ayer en el Mamb, Caro y el artista Santiago Reyes, quien tuvo a cargo el diseño del libro.
Sobre la ausencia de producción artística en las galerías del país y el exterior dice que eso no es tan cierto porque en el 2012 hizo una obra sobre la minería “que no depende de mí, eso es como un don del cielo”.
Ante la interpelación de que un artista debe producir al compás del tiempo responde: “vaya compromiso, para mí no es tan fácil. Hay varios factores pero la verdadera obra de arte la construye es el público cuando hace un proceso de apropiación. En algún sentido, en broma y en serio, es como el chance o el baloto, eso es muy difícil”.
Cuando se autocalifica dice que le gusta usar una frase muy pretenciosa que hizo carrera en el medio publicitario: “Solo Fab supera a Fab. Si yo no puedo hacer un trabajo que supere al anterior pues no lo muestro”.
El maestro Caro como habitualmente se le llama, dice que ha tenido alumnos de todas las edades, en varias ciudades del país y del exterior y que no le gusta calificarlos porque una tarea o un trabajo en su taller solamente existe con relación a la del resto de los asistentes. “Apropiándome de un concepto matemático las tareas o trabajos son un conjunto cerrado y no hay malos ni buenos, un trabajo tiene que compararse con otro”.
Se despide respondiendo al interrogante de cómo va el arte en Colombia. “Tiene un grave problema el arte plástico: el boom comercial. Aunque jóvenes y viejos me echen piedra lo que está marcando una gran pauta es la música. Con las nuevas tecnologías cada quien puede hacer su música. Ya me gustaría a mí ser tan importante como Sistema Solar”.
POR: MARTHA GUARÍN R./EL HERALDO
