matilde-lopezMatilde López Arpushana, líder wayuu, ganadora del Premio Nacional de la Defensa de los Derechos Humanos. Por: Héctor Palacio

Matilde López ganó Premio de DDHH. Dice que aún hay muchos niños muriendo por desnutrición.

Un dolor profundo fue lo que sintió la líder wayuu Matilde López Arpushana al recibir el Premio Nacional a la Defensa de los Derechos Humanos en la categoría “Defensora del año”, por su denuncia sobre la mortalidad infantil en La Guajira.

Desde Bogotá la indígena manifestó que este dolor se debe a que “el problema de nuestros niños es reconocido en todas partes, pero no por nuestra propia gente”.

Matilde dice que mientras hay mucha gente e instituciones que ni siquiera han estado en La Guajira y reconocen la grave situación por la que atraviesa la etnia wayuu, en el departamento las autoridades hacen caso omiso de lo que pasa.

La líder, quien trabaja en 145 comunidades del área rural de Riohacha, aseguró que los niños se están muriendo a pesar de los millonarios recursos que se anuncian. Afirmó que para ella, todo es producto del olvido histórico en el que han estado y la falta de voluntad política.

“Por ejemplo, cuando una multinacional va a hacer estudios en La Guajira, llega a todos los centímetros del territorio, así mismo se puede llegar a las comunidades a llevar los beneficios y no argumentar que están muy alejadas”, indicó.

El premio que obtuvo fue entregado por la fundación sueca Diakonia en colaboración con la Unión Europea (UE).

Fue escogida porque el jurado resaltó el haber logrado “visibilizar la crisis humanitaria que atraviesa el pueblo wayuu”, que habita la península de La Guajira, bañada por el Caribe y fronteriza con Venezuela.

En los últimos seis años han muerto en este departamento 2.969 niños, 278 de ellos por desnutrición y los demás por otras patologías, muchas de ellas asociadas a la misma problemática, según una tutela interpuesta por el ex director de Planeación Departamental César Arismendy, que fue negada por Consejo Seccional de la Judicatura de La Guajira.

POR: SANDRA GUERRERO BARRIGA/ EL HERALDO